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Modo claro/ Modo oscuro

sábado, 20 de junio de 2020

Sombras Divididas - v1 - Capítulo 1

1 - Prólogo


Nuestro universo, una infinita extensión llena, entre otras cosas, de planetas junto a brillantes estrellas que aportan luz y vida en ellos. 


Hay diferentes creencias sobre cómo este se formó, pero nadie lo sabe a ciencia cierta. En realidad, a pesar de haber tantos que afirman tener las teorías más acertadas o creíbles, nadie puede presumir de poseer ese conocimiento perdido entre los milenios.


Mientras reflexiono sobre la incógnita de la creación, a veces me quedo observando el cielo nocturno, admirando todos esos cuerpos celestes que lo iluminan. Viendo brillar las millones de estrellas me hago una pregunta que probablemente a muchos se les pasa por la cabeza, ¿habrá algo en otros planetas?


Siendo más preciso, es impensable creer que el ser humano es realmente el único ser inteligente en este universo tan misterioso. La gente ha asumido que la especie humana es la única y la más avanzada tecnológicamente sin tener en cuenta la posibilidad de que otros planetas hayan tenido la misma suerte que el nuestro hace millones de años. Quizás en estos momentos, en otro planeta lejano, habrá alguien más contemplando el mismo cielo nocturno del mismo modo que yo.


A la vez que me cuestiono esta trivialidad, otra un poco más extravagante se abre paso desde mi subconsciente, ¿es posible que exista un universo completamente distinto a este? Mi mente se pierde entre la imagen de multitud de personas levantando la cabeza para observar un cielo estrellado completamente independiente del que estoy acostumbrado a ver.


No contento con mis delirios nocturnos, ignorando por completo la luz de las brillantes estrellas, también me quedo embobado observando la negrura de la noche oculta tras ellas y otra pregunta se me formula. Antes de que todo esto fuera creado... ¿qué había? Solo una respuesta oscila en el aire, la más absoluta nada. Una nada que nadie conoce y cuya oscuridad arropa el manto de sus dominios.


Vivimos en un mundo rodeado de luz. Una luz que brilla intensamente incluso en medio de la negra noche. De ahí sale mi última pregunta, ¿sería posible vivir en la más profunda oscuridad? A cualquiera que le preguntaras te respondería casi seguro que no. Pero… ¿es eso una norma universal? Quizás existan otros mundos donde no predomine la luz y la oscuridad no sea solo una sombra de lo que solía ser…


***


La quietud reinaba en medio de una ciudad pintada de negro en casi su totalidad. Grandes y altos edificios, teñidos del mismo color que una noche sin luna, se alzaban espléndidamente por dondequiera que uno mirase, dándole ese característico e inexistente color que ni el mismo cielo nocturno podía conseguir por sí solo.


Aunque la forma de estas construcciones difería ligeramente las unas de las otras, en su mayor parte eran redondeadas y generalmente terminaban con un techo puntiagudo. Formando así algo parecido a un montón de agujas semicónicas. Algunas de ellas tenían ramificaciones laterales que conectaban directamente con enormes esferas que parecían estar flotando por sí mismas.


Justo en medio de la ciudad se levantaba otro gran edificio algo distinto a los que lo rodeaban. Su estructura se asemejaba a un montón de discos de distintos tamaños apilados los unos encima de los otros, ordenados del más grande al más pequeño, terminando finalmente con el mismo techo puntiagudo de los demás. Dentro de este mismo edificio, unos pasos apresurados resonaban con fuerza por los pasillos.


—¡Siempre igual! ¡Ya no puedo soportarlo más! 


La dueña de esas pisadas se quejó en voz alta antes de llegar delante de lo que parecía ser su habitación. Puso su mano en el pomo de la puerta y la abrió lentamente. Sin embargo, apenas la abrió dos dedos, volvió a cerrarla con aún más lentitud.


—Siempre igual…


Sus ojos de color rojo quedaron fijos en el pomo, que apretó con fuerza tras unos segundos. Entrecerró ligeramente los ojos y, después de dar un aleteo con el par de alas negras que crecían desde su espalda, echó a correr en dirección contraria a por donde había llegado.


Su carrera no fue muy larga. Su velocidad descendió hasta quedar en lentos pasos irregulares, intentando hacer el mínimo ruido posible. Se escabulló sigilosamente por los pasillos, asegurándose en cada esquina de que nadie la viera. Manteniendo esa cautela durante todo su camino, consiguió alcanzar una habitación completamente apartada de las demás. Abrió la puerta de golpe y se metió dentro a toda velocidad, tras lo que la cerró aún más rápido. Pasó un par de minutos pegada espaldas a ella, escuchando en silencio por sí se acercaba alguien.


—Uf, no me vieron.


Suspiró aliviada, al mismo tiempo que se dejaba caer de espaldas contra la puerta y se secaba el sudor de su frente, en la que se pegaba ligeramente su largo cabello plateado.


Acababa de entrar en una gran habitación que sin duda era de hombre. Gran emoción se dibujó en su cara al levantar la vista y fijarse en la pared que tenía justo en frente. Al lado de una cama de matrimonio, justo encima de una lujosa mesa de noche descansaba tranquilamente una espada corta, colgada en un mostrador de armas. Se trataba de una simple espada de doble filo, sin ninguna decoración a excepción de una gema transparente incrustada en medio de la cruz.


—Por fin nos encontramos de nuevo, mi querida Vurtalis. 


Lentamente se acercó y levantó temerosamente los brazos hacia ella, parándose justo antes de terminar de cogerla. Finalmente, la retiró gentilmente de la pared con sumo cuidado al mismo tiempo que una temblorosa sonrisa melancólica se dibujaba en su cara. Abrazó esa espada como si fuera la cosa más valiosa del mundo para ella y miró hacia la foto que reposaba silenciosamente encima de la mesa de noche.


—Mamá, te lo suplico. Aunque sea solo por unas pocas horas, llévame lejos de aquí.


Como si reconociera las palabras de la chica, la espada empezó a brillar intensamente, hasta que la misma luz se la tragó…


jueves, 18 de junio de 2020

Reencarné como una piedra, Volumen 1 Terminado

Hola, por fin hoy puedo decir que el volumen 1 está completamente terminado, editado e ilustrado. Ha costado pero se ha conseguido.

He de admitir que aunque hay algunas cosas que podrían haber sido mejores, me ha gustado bastante como ha terminado.

Ahora toca empezar con el volumen 2. La imagen de portada ya está pedida, tan pronto esté terminada empezaré la edición. Espero que me quede como este primero, o al menos eso intentaré.


Reencarné como una piedra - v1 - Epílogo


Epílogo

Llegamos al pueblo. Aeldrya encontró un gran método para meterme sin que se me notaran. Sin duda, uno mucho mejor al que se me ocurrió a mí para Limy… Me hizo pasar por todo el pueblo pateándome. De tanto en tanto soltaba un grito a causa de que le metía una descarga del parasitar justo en el momento que su pie me tocaba. Todo el mundo la miraba, esto la enfadó y empezó a patearme más fuerte. Terminó siendo observada por todo el mundo como una loca peligrosa. Imaginadlo, una elfa con la cara completamente roja, los ojos medio llorosos y una extraña risa deformada, pateando una piedra por todos lados. Obviamente todo esto pasaba mientras Limy seguía moviéndose debajo de su ropa… Yo no tenía nada que ver con esa parte… lo juro...

Lo primero que hicimos fue ir a comprar ropa nueva para Limy. Fue un conjunto simple de típico “Aldeano A”, casi idéntica a la que había usado hasta el momento. Hecho esto, Limy salió de debajo las ropas de Aeldrya, transformándose de nuevo en la niña de pelo azul con coletas. Se pudo escuchar un profundo suspiro por parte de la elfa pervertida tras eso. Sinceramente, no sé si fue un suspiro de alivio o de pena… Luego fuimos directos a la posada.

—Como me vuelvas a dar un calambre te rompo en pedazos —me amenazó Aeldrya mientras me sostenía en la mano.

—Puedes soltarme ya. Me puedo volver a esconder dentro de Limy.

—No, ahora no te escapas de contarme qué eres.

—Si no hay más remedio...

Al final me tocó contarle algunos detalles. Evité toda la parte de que anteriormente fui humano y que era de otro mundo. Por suerte pude usar la mejor excusa para evitar hablar de todo lo demás: “¡No recuerdo nada!”. Aunque en realidad no le dije eso, simplemente le dije que mis memorias empezaban el día que desperté en este mundo. También evité la parte del núcleo de mazmorra, pero me daba la sensación de que esta elfa ya se imaginaba algo parecido tras todo lo que hablamos Limy y yo. Después de todo, no hay muchas cosas que permitan crear monstruos. Me miraba con la frente arrugada y una clara muestra de duda.

—Supongo que ahora que sabes la verdad lo mejor será irnos cada uno por su lado.

—No, de momento me acompañaréis de nuevo a Cerbalón. Limy, sea un monstruo o no, sigue siendo mi aprendiz. Si desapareciera en este momento quedaría bastante mal en el gremio.

—Supongo que tienes razón en eso.

—También hay muchas cosas más que quiero preguntaros. Luego decidiré qué hacer con vosotros. Pensaré en si puedo seguir teniendo a un limo como aprendiz o es mejor que os marchéis lo más lejos posible de la civilización.

—Supongo que no hay más remedio.

Por lo menos no nos atacó y no parecía tener intención de hacerlo. Aún así, no dejaría de estar atento por si decidía hacer alguna cosa en contra nuestro.

Antes de darnos cuenta ya había empezado a oscurecer. Aeldrya parecía agotada, quería ir a descansar lo antes posible. No solo ella, Limy también parecía estarlo. Por primera vez vi que se le cerraban los ojos y ponía cara de sueño. Ambas terminaron durmiendo nada más acostarse en la cama.

«¿Se supone que los limos duermen cada cierto tiempo?»

Aunque me preocupé bastante al verla dormir terminé calmándome. Se la veía dormir tan plácidamente que me quitó todas las dudas del cuerpo.

«Probablemente fue un día duro y necesita recuperar energías. Después de todo fue la que más daño sufrió. Dormir es parte de estar vivo.»

Me quedé en un lado de la habitación escuchando el leve sonido de la respiración de esas dos... aunque eso también me hizo ponerme bastante triste. Ambas respiraban… y aunque la de Limy fuera una respiración causada por la mímica y si dejara de respirar no haría diferencia alguna, seguía siendo como respirar. Yo era el único que no dormía, no respiraba, no comía... No había manera de que consiguiera sentirme vivo.

«No quiero morir otra vez… pero tampoco sé si estoy viviendo de verdad.»

Me quedé mirando la luna a través de la ventana de la habitación. No era distinta a la de la Tierra, eso era nostálgico.

«Ojala pudiera volver a ser humano.»

Aunque hubiera dicho que nos fuéramos cada uno por su lado no quería tener que abandonar de nuevo la civilización. Desde que llegué a este mundo había sido un no parar de sufrir. Ni uno de mis días se podía haber considerado normal. A duras penas había conseguido algo de relajación al llegar a esa ciudad... en la que también hubo bastantes problemas. Deseaba poder tener de nuevo una vida normal como la que cualquier otro humano tenía.

[Limy ha sido liberada de las limitaciones de creación.]
[Limy ha despertado la habilidad oculta: Fagocitar]

«¡¿Ah?!»

Aunque ser una piedra me había salvado de mostrar una expresión muy estúpida en ese momento.

«¿Qué demonios es esto?»

[Fagocitar: Otorga la probabilidad de aprender una habilidad de una presa consumida. Cuanto mayor sea la diferencia de nivel y rango, más baja será la probabilidad de aprenderla. No permite aprender habilidades incompatibles con la morfología del usuario.]

«Me cago en la niña… Nunca parará de sorprenderme.»

Suspiré en mi mente y luego puse una sonrisa algo triste.

«Por lo menos no me quedé solo.»

Volví a mirar a la niña limo con la que hacía apenas una semana que compartía mi camino, que me había dado tantos dolores de cabeza y a la vez había conseguido que la quisiera más que a mi propia vida. La propia niña que yo mismo creé.

«Bueno, quizás no sea tan malo ser una piedra.»


Reencarné como una piedra - v1 - capítulo 28

28 - Me lo comí...


—Limy… Ei… Limy...


El charco en el suelo burbujeaba como si estuviera hirviendo. Tanto Aeldrya como yo solo podíamos ver impotentes el terrible estado en el que se encontraba Limy.


—Piedra, ¿qué le está pasando?


—¡Yo también quiero saberlo!


«Helpy, te necesito más que nunca.»


[Información insuficiente.]


«Información insuficiente… Por lo menos está viva, ¿no?»


No había forma humana de saber si un moco viviente seguía realmente vivo o no, así que tanto la elfa como yo no podíamos hacer nada más que observar el líquido con impotencia.


«¡Cierto, puedo mirar su estado!»


Abrí el estado de Limy, pero en lugar de ayudar me confundió aún más.


Estado:

Nombre: Limy 

Especie: Limo | Raza: Limo azul 

Nivel: 0 | Experiencia: 0/0 | Grado 0

PS: 0/0 | PM: 0/0

Estadísticas:

Vitalidad: 0 | Fuerza: 0 | Agilidad: 0

Intelecto: 0 | Poder mágico: 0

_________________________


«¡¿Qué mierda es este estado?! ¡Todo está a 0 y las habilidades han desaparecido! Sus PS también están en 0…»


A diferencia de las veces en las que no había podido ver el estado de un enemigo, el de Limy podía ser visto, pero no tenía sentido alguno. Se supone que si los PS bajaban a 0 uno moría… ¿era el mismo caso si el número máximo de PS es directamente 0? Técnicamente hablando, sus PS estaban al máximo…


—Tú eres su maestro, ¿no? ¡Haz algo!


Aeldrya me cogió y sacudió con fuerza.


—¡Soy el primero que quiere hacer algo!


El charco de moco dejó de burbujear. Desde el centro de este, apareció un pequeño punto negro que empezó a disolverse lentamente en el charco azul.


—¿Acaso el limo negro está intentando tomar el control de su cuerpo? ¡Saca el núcleo de su ahora mismo! —grité desesperado.


—¡¿Qué núcleo?! ¡Aquí no hay absolutamente nada!


Limy se había vuelto literalmente un charco de moco. Su grosor no era de mucho más de un milímetro. Era imposible no ver el núcleo a simple vista, y aún así no había rastro alguno del núcleo del limo negro... ni del de ella misma.


—Acaso… ¿se derritieron ambos núcleos? Elfa pervertida, ¿es eso posible?


—No lo sé… pero me preocupa más esa mancha negra que se está expandiendo por el charco.


«¡Helpy, ¿qué es esa mancha negra!»


[Información insuficiente.]


No había manera de entender lo qué estaba pasando. La mancha negra no paraba de extenderse. La impotencia seguía creciendo dentro de mí al verla crecer rápidamente.


—Vamos Limy… da alguna señal de vida...


Ni rastro de su propio núcleo, cambiando de color amenazantemente y un estado completamente inentendible. Esto no era bueno, para nada bueno.


—Maldita niña temeraria, ¿por qué hiciste esto justamente ahora? Dije que no te quería perder… Por lo que más quieras, ¡no te vayas!


Seguía sin responder y la mancha ya había cubierto casi por completo su cuerpo. 


Maldita niña, ¡si puedes escucharme responde de una maldita vez! ¡No te mueras!


Pero antes de volverse completamente negro, la mancha empezó a diluirse hasta terminar siendo simplemente pequeñas manchas dispersas por todos lados.


Estoy bien, maestro.


La voz de Limy hizo eco en el interior de mi cabeza.


—¡Limy! Menos mal… ¡Por dios, no me des estos sustos! ¡¿Qué demonios has hecho?! —grité con todas mis fuerzas al escuchar su voz.


Pero no contestó a mi pregunta. Estuve a punto de desesperarme de nuevo, pero con la cabeza un poco más clara recordé que no podía escucharme en su forma real… Seguramente no había dicho nada en todo el rato porque ni se había enterado de nuestra desesperación...


«Maldita niña loca… Bueno, me alegra saber que sigue viva...»


—¡¿Qué acaba de pasar?!


La elfa pervertida me sacudió al escucharme hablar solo. Limy seguía sin respuesta directa, aunque tampoco es como si pudiera hablar en su forma real…


—Parece estar bien… creo… espero...


El charco empezó a contraerse y, poco a poco, el pequeño limo azul reapareció. Los restos de las manchas negras flotando dentro de su cuerpo seguían preocupándome, pero al menos ya no era un simple charco inerte en el suelo.


—¿Este pequeño limo es ella?


—Sí, esa es su forma real.


—Cuanto me alegro... De todos modos, ¿qué ha pasado?


—Eso quiero preguntar también.


Limy, ¿que acabas de hacer con el núcleo del limo negro?


Me lo comí.


No… esto ya lo hemos notado… Me refería a que te acaba de pasar.


Simplemente me lo comí.


Ehm… vale... ¿Y qué ha pasado con el tuyo?


Me lo comí.


Mi mente quedó en blanco por un momento.


… Vale… Entendido…


Entendido una mierda, pero empezaba a pensar que no valía la pena buscarle lógica a nada de lo que hiciera esta niña...


—¡Respóndeme!


—No te preocupes… No hay duda de que es Limy y está bien… Creo...


—¡Con creer no basta, asegúrate!


Enseguida abrí su estado de nuevo.


Estado:

Nombre: Limy 

Especie: Limo | Raza: Limo azul 

Nivel: 6 | Experiencia: 1394/2277 | Grado 1 (Elite)

PS: 1/138 | PM: 0/55

Estadísticas:

Vitalidad: 36 | Fuerza: 23 | Agilidad: 26

Intelecto: 15 | Poder mágico: 10

Habilidades especiales:

  • Mímica: 1

  • Espacio interno: 1

  • Tentáculo del limo pervertido: 1

_________________________


—Bueno, le queda un solo punto de salud… pero por lo demás no veo ningún problema.


Lo revisé una y otra vez. Parecía ser el mismo de antes… aunque eso seguía pareciéndome bastante preocupante. No había rastro de haber conseguido experiencia extra. La desaparición de ambos núcleos junto a la aparición de las manchas negras tampoco me parecía muy normal. De todos modos no tenía ni idea de cómo funcionan los limos como para ponerme a opinar seriamente. Quizás no era tan raro, existen células sin núcleo. Esto podría ser lo mismo, ¿no? No… probablemente no…


Nos quedamos un rato mirando a Limy para verificar que nada malo estaba pasando. Al final nos dispusimos a regresar al pueblo. Solo había un problema, la ropa de Limy estaba hecha un desastre y no llevábamos nada de repuesto.


—Si se transforma de nuevo quedará casi desnuda… Tendremos que volver así.


—¿Pretendes que llevemos a un limo directamente?


—No hay más remedio.


—Aunque sea un simple limo azul a la gente no le hará mucha gracia tener a un monstruo en medio del pueblo. Tocará esconderla. El problema es cómo hacerlo.


—No es muy grande que digamos… ¡Ya sé! ¡Se me acaba de ocurrir la mejor idea del mundo!


—Tengo un mal presentimiento...


Limy, ¡escóndete debajo de la ropa de Aeldrya! ¡Que no se te vea por ningún lado!


Entendido.


—¿En qué estás pens...aaaaaaaaaaaa! ¡Suelta! ¡Por aquí no! ¡Aaaaaaaaaaaaaaaaa!


Un grupo de tentáculos salieron disparados de Limy y rodearon a Aeldrya. Usándolos como impulso, se subió ella misma encima de la elfa y empezó a colarse entre la ropa hasta terminar completamente escondida dentro. Aeldrya no paraba de gritar y hacer sonidos raros... con una cara aún más rara.


«Creo que no ha sido tan buena idea… Aunque no termino de entender si le molesta o le gusta… Mejor no preguntar... De todos modos, es el mejor escondite posible, ¿no crees Helpy?»


[Es horrible. Algo que solo se le ocurriría a una mente enferma. No, incluso a una mente rota y depravada nunca se le pasaría por la cabeza.]


«Exacto, yo también te quiero.»


Y así empezamos a bajar de la montaña. Era imposible no fijarse en todo el desastre que había causado ese limo en apenas un momento. Miedo me daba pensar en lo que hubiera podido llegar a hacer de dejarlo suelto por más tiempo. Por suerte, habíamos conseguido deshacernos de él y podíamos regresar a casa vivos. 


***


—El limo negro ha muerto.


El mismo hombre enmascarado con el número 3 bordado en su túnica volvió a entrar a la sala oscura, donde esta vez únicamente estaba el que parecía ser el jefe.


—¿De verdad?


—Sí, he perdido toda señal suya, así que no hay duda de que ha muerto. Esto es realmente malo.


—En realidad no esperaba que durase mucho, después de todo no deja de ser un monstruo descerebrado que solo sabe tragarse todo lo que se cruza en su camino, aunque no pensé que cayera tan rápido.


—Y eso no es lo que más me preocupa. No solo perdí la señal, desapareció por completo. Lo único que puede haber causado esto es que su núcleo fuera completamente reducido a polvo o cenizas, sin dejar un solo fragmento intacto. 


—Reducido a cenizas, ¿eh? Aunque fuera un simple limo sigue siendo un monstruo de grado 5, no hay muchos capaces de hacer desaparecer por completo un núcleo de ese grado... Entonces tenía razón, la desaparición de la anterior mazmorra no fue un simple accidente.


—¿Crees que nos están buscando?


El hombre con el número 1 se cubrió la boca mientras parecía estar pensando profundamente sobre el tema. Al final asintió y se levantó.


—Es lo más seguro, pero que hayan ido directamente a por el limo es una buena señal. Gracias a eso nos podemos hacer una idea de los culpables y su posición. 


—¿Vamos a por ellos?


—No, si son quienes pienso no tenemos oportunidad. Si actuaron tan rápido contra un simple limo me pregunto qué harían contra una amenaza aún mayor.


—Entonces, ¿qué hacemos?


El mismo hombre caminó hacia una estantería repleta de objetos y centró su mirada en un rincón lleno de sacos con distintos tipos de semillas y un tarro de cristal con un par bastante grandes dentro.


—Por el momento vamos a dedicarnos a la jardinería antes de seguir con el plan. Conozco un buen lugar donde este par podría crecer fácilmente. 


Cogió la botella con las semillas y sonrió antes de levantar de nuevo su cabeza y observar con un rostro muy serio otra semilla. Destacaba por su color rosa tenue y tamaño, que era más del doble de las que acababa de recoger.


—Quizás sea inútil, pero supongo que no perdería nada por intentar plantar también esta.


***


Puesto que no había monstruos, ya que los había eliminado el mismo limo o habían huido, el camino de regreso fue bastante tranquilo… aunque ver el estado de mi acompañante era algo perturbador.


—Deja de caminar con esta cara tan roja… pareces una pervertida más que nunca, ¡me pones de los nervios!


—¡Lo dice el que tuvo la gran idea! Se siente pegajoso y húmedo. Es… es… ¡No es agradable!


«Si lo dices con esa cara pierde toda la convicción…»


—Tampoco es para tanto… A mí me ha rodeado mil veces y no me he puesto así… Pervertida...


—¡El pervertido lo eres tú!


—Yo no pongo nunca esa cara.


—¡Tú no tienes cara!


«Esto se soluciona rápido. Helpy, ¿quién es el pervertido de verdad?»


[Ambos sois exactamente igual de pervertidos.]


«¡No es verdad! ¡Yo no me parezco en nada a esta pervertida!»


[Sois idénticos.]


—Lo que sea… Al menos intenta no pegarle tus gustos a mi niña.


—Ve contándome ahora mismo que sois tú y tu niña. Aunque me cueste creer que exista un limo azul como ella, no es algo tan imposible. Tú en cambio… Nunca vi una piedra hablando.


—Misterios de la evolución mineral moderna. De tanto en tanto nace una piedra superdotada como yo.


—¡No me vengas con tonterías!


—Bueno… cuando volvamos a la capital te contaré… Por ahora te tocará aguantar.


—¡Cuéntame ahora mismo!


Limy, muévete un poco…


—¡Aaaaaaaaa!


El viaje de regreso a Clanara terminó siendo bastante divertido… al menos para mí.


Reencarné como una piedra - v1 - capítulo 27


27 - Batalla desesperada

«Helpy, ¿el limo negro sigue teniendo las características base de un limo?»

[Sigue teniendo las características base de un limo.]

Asentí en mi mente. Se trataba de un monstruo terriblemente fuerte. Aún así, seguía siendo un limo. Quizás podía robar habilidades y magia de sus presas, pero en el fondo seguía siendo un simple limo... Eso me daba muchas ideas para combatirlo.

—Vamos a ello…

Probablemente no le habíamos hecho nada de daño y su maná ya debía estar recuperándose rápidamente. Si no nos dábamos prisa en actuar volvería a ser peligroso. No teníamos tiempo que desperdiciar. Aún así, reducir sus PS a 0 me parecía imposible, al menos mientras nos siguiera atacando a distancia con sus tentáculos y no nos dejara contraatacar. Por suerte se me ocurrió una idea que nos podía dar una oportunidad.

Limy, ignora de donde venga mi voz por completo.

¿Maestro?

—Ey, tú, moco negro mal sonado.

—Sí, a ti te hablo. 

—Trozo de fango podrido.

—Alquitrán en mal estado.

—Gelatina deforme.

—Diarrea con mal aspecto.

—Regaliz derretido.

Mi voz sonaba desde lados distintos, dejando salir insulto tras insulto. El limo parecía estar volviéndose loco. Empezó a atacar hacia todos lados por los que sonaba mi voz. ¿Por qué eso? ¿Le molestaba que lo insultara? Por supuesto que no… Los limos no pueden escuchar… A lo que estaba atacando era a los restos de maná del susurro de viento. Para él era como si un montón de enemigos estuvieran apareciendo por todos lados. ¿Por qué soltaba insultos en lugar de simplemente dejar sonidos aleatorios? ¡Porque me motivaba más insultarle! ¿Algún problema? ¡No pensaba piropear a un cagarro negro líquido que intentaba matarme!

—Limy, ¿eres capaz de notar su núcleo?

—Es difícil. Su cuerpo es muy grande y se mueve mucho.

—Ya veo… ¡Aeldrya, aprovechad ahora que no sabe a lo que le pega, congélalo! ¡Vamos a hacerlo tan pequeño como podamos a la vez que le impedimos juntar de nuevo su cuerpo! ¡Limy, tú no pares de buscar el núcleo! ¡Cuando lo encuentres ya no lo pierdas!

Si mi intuición no fallaba, quedaría solidificado y se podría romper a pedazos sin que pudiera regenerarse hasta que sus restos se descongelaran.

Aeldrya respondió al momento. Una flecha de hielo voló directa hacia el limo. Al impactar, el hielo se extendió por la parte que golpeó de su cuerpo. Yo no esperé. Disparé el Cañón de maná hacia ese mismo lugar con tanta potencia como pude concentrar. El hielo se rompió en mil pedazos tras el impacto y trozos de limo sólidos volaron por el lugar. Apenas reducimos 1/10 parte del limo, aún así era una cantidad considerable de su cuerpo. Cuanto más pequeño se volviera mejor para nosotros.

—¡Necesitamos encontrar el núcleo antes de que pueda juntarse otra vez! ¡No pares!

Tres flechas más impactaron; tres partes más volaron. Si seguíamos así reduciríamos pronto su tamaño a algo más o menos manejable. No obstante, antes de poderle dar un solo disparo más el limo se centró en ella. Usando esa habilidad para correr, se apartó del ataque justo a tiempo. Su cara no mostraba preocupación o duda alguna, seguía igual de inexpresiva que la de Limy. 

«Mierda, al final la encontró a pesar de despistarlo con el Susurro de viento. Bueno, teniendo en cuenta que no para de atacarle era de esperar.»

Otro ataque se precipitó hacia ella, pero simplemente lanzó una flecha de hielo y casi al  mismo tiempo una flecha que parecía estar hecha de maná puro. El tentáculo se congeló y se rompió en pedazos casi al mismo tiempo. La elfa siquiera tuvo que moverse del sitio para quedarse a una distancia segura.

«Pues es más confiable de lo que me esperaba… Ahora que ya no parece estar afectada por esa magia de terror parece ser una persona completamente distinta… supongo que la juzgué mal. Al menos en la parte relacionada con el combate… No dudo lo más mínimo que es una pervertida.»

Sin embargo no pudo relajarse lo más mínimo. Podría haber eliminado un tentáculo, pero cinco más le seguían de cerca.

—¡No puedo seguir atacando así! —gritó Aeldrya al ver los tentáculos dispararse hacia ella justo después de ese.

Habíamos reducido aproximadamente 4/10 partes del limo… pero no era suficiente. Además,  ninguna de las magias que conocía le hacían nada.

«Ojalá hubiera aprendido magia de hielo.»

Lo único que podía hacer era intentar ayudarla rompiendo los tentáculos que la atacaban con balas de aire o cañones de maná. Y no eran solo tentáculos, el limo ya había recuperado suficiente maná para empezar a usar habilidades de nuevo. Levantó otro tentáculo y apuntó a Aeldrya con él. Otra esfera negra distinta de la anterior se formó delante.

—¡No te dejaré!

Antes de que él pudiera lanzar su ataque, yo disparé el cañón de maná. La bola de maná impactó en la esfera, desviando su trayectoria y evitando así que le diera a Aeldrya.

—Maestro, encontré el núcleo.

—¡Perfecto!

Justo entonces, mientras estaba despistado con la noticia de Limy, un tentáculo voló hacia mí. No lo pude evitar. Me dio de lleno y fui tragado por esa masa negra al momento. En ese mismo instante la luz desapareció a mi alrededor.

—¡Maestro!

El tentáculo volvió al cuerpo del limo conmigo dentro. Me quedé flotando en medio de esa gelatina prácticamente opaca. No sabía dónde me encontraba. Además había otro problema…


Mis PS bajaban a toda velocidad. El ácido de este limo era capaz de derretirme. Aún así calmé mi menté, disponiéndome a contraatacar.

«Bien… así que me has tragado, ¿eh? Pues veamos quién puede más, tú comiéndome a mí... ¡o yo a ti!»

Activé Parasitar a toda potencia. La bajada de PS se estabilizó en 73. Aún así seguía bajando lentamente. El limo tenía ventaja.

«Tengo que escapar ahora mismo… No, esta es una oportunidad que no tendré de nuevo.»

Limy, ¿puedes notarme a mí y al núcleo a la vez?

Puedo.

¡Guíame hasta él!

Entendido.

Moverme dentro del limo mientras mantenía Parasitar en marcha era complicado. No era capaz de usar dos magias a la vez. Por suerte, Parasitar era una habilidad, no una magia. Aún así, no era fácil de hacer.

Un poco hacia adelante de donde estas.

Me disparé hacia adelante.

Pasaste de largo.

Me disparé hacia atrás.

Más.

Volví a dispararme.

El núcleo se movió un poco a la derecha.

Me disparé una vez más…


Si usar una habilidad constantemente al mismo tiempo que magia era de por sí complicado, agregar la presión mental de estar muriendo no ayudaba.

[Habilidad especial Parasitar ha subido al nivel 4.]

«Una ayuda siempre viene bien.»

Pero no era suficiente. Mis PS seguían bajando igualmente.

Justo delante.

Reaccioné al momento. Puse toda mi atención en la vista y recorrí todo a mi alrededor. Tras un par de vistazos, por fin noté la casi imposible de ver bola transparente. Una pequeña esfera un poco más grande que un pulgar.

«¡Ahora, muere!»

Cargué maná y disparé… para no hacerle absolutamente nada.

«¿Es una broma?»

Disparé y disparé, pero la maldita esfera no sufría ni un solo rasguño. No parecía ser capaz de hacerle daño al núcleo… Abatido y completamente fuera de esperanzas, me dispuse a salir del limo antes de morir.

«No… no hay nada más que podamos hacer. A menos…»

—¡Limyyyyyyyyyyyyyyyyy! ¡Escucha mi voz! ¡No, nota mi voz! ¡Dónde estaaaaaaaaaaaaaaaaaaaas!

¡Justo detrás!

Me giré. Lo apostaría a un todo o nada. Si esto fallaba era el fin. Cargué todo el maná que tenía en el Cañón de maná más fuerte que había cargado nunca y disparé hacia adelante. El disparo se abrió paso a través del limo, dejando atrás un enorme agujero. En el fondo de este estábamos yo y, detrás mío, el núcleo.

—¡Todo depende de ti! ¡Sácame junto al núcleo!

—Entendido.

Los tentáculos de Limy se dispararon hacia mí. Se alargaron a toda velocidad, entrando en el agujero que había hecho. Se adentraron un poco en la masa de moco hasta rodear al núcleo a la vez que a mí. Rápidamente empezaron a ser disueltos, pero no lo suficiente rápido como para impedir que Limy tirara con todas sus fuerzas. Tanto el núcleo como yo salimos disparados de dentro del limo. Solo hubo un problema, el núcleo seguía atado al limo por un largo rastro de moco.

—¡No lo sueltes por nada! ¡Aún está pegado al limo!

A mitad camino entre el limo y Limy nos paramos. Tal acción lo había tomado por sorpresa, pero no parecía dispuesto a dejarse arrancar el núcleo tan fácilmente. Rápidamente la situación se invirtió, siendo Limy quien empezó a ser arrastrada por él limo negro, que tiraba de nuevo hacia adentro su núcleo. La fuerza de Limy no se podía comparar con la del limo y yo estaba completamente seco de maná. No podía hacer nada… A excepción de...

—¡¡Maldita pervertida, haz algo!! —grité, usando mis últimos puntos de maná para sonar tan fuerte como pude.

—No hacía falta que me lo dijeras… ¡Y menos así!

Una flecha de hielo alcanzó al fino tentáculo que estaba tirando de nosotros. Se congeló al momento y luego se rompió con la propia fuerza del limo negro. A causa de perder la fuerza contraria, Limy cayó hacia atrás, yo salí volando por encima suyo, y el limo negro empezó a convulsionar violentamente hasta que empezó a derretirse en un charco de moco negro.

—¿Está muerto? —preguntó Aeldrya.

«No, pero como si lo estuviera.»

Limy recogió sus tentáculos. El núcleo quedó en su mano. Yo me quedé tirado en el suelo, completamente incapaz de hacer absolutamente nada. Al ver que ni respondía, Aeldrya se me acercó y me sujetó.

—Te estoy hablando, piedra. ¿Estás escuchando? ¡No me ignores! ¡Di algo de una vez o te…! ¡Aaaaaaa!

Tras sufrir algo parecido a un calambre me lanzó de nuevo al suelo.

—¡¿Qué ha sido eso?!

—¿No querías que hablase? He tomado prestado un poco de tu maná para ello. Como sea… no está muerto, pero ha perdido su núcleo. Ahora mismo es una especie de zombi sin consciencia. No es peligroso… Creo...

—Entonces, ¿qué hacemos con él?

—Quemémoslo. Mejor no dejar rastro suyo.

Así lo hicimos. Quemamos todo rastro que quedaba del limo en la zona. Buscamos hasta el último resto de baba que pudimos encontrar y volvimos a reunirnos los tres.

—Nunca me imaginé enfrentar a un limo negro y salir victoriosa… Ha sido horrible —dijo Aeldrya mientras se dejaba caer al suelo.

—Terminamos así por tu idea de venir aquí a buscar limos de alto grado. No hay duda de que encontramos uno de alto grado como querías...

—Vinimos buscando limos de grado 3 no uno de 5. Aunque uno de grado 5 nos hace salir ganando. Limy, ¿tienes el núcleo?

—Sí —respondió Limy, mostrando el núcleo en su mano.

—Dámelo, yo lo guardaré.

—… No.

Limy cerró la mano con fuerza y se apartó de Aeldrya.

—¿Por qué no?

—Al final no peleé… Sigo siendo una inútil...

Aeldrya y yo nos miramos… Aunque probablemente ella no notó que yo lo hacía. Suspiré de nuevo. Esta niña no aprendía.

—Si no fuera por ti no hubiéramos ganado. Tu arrancaste el núcleo… Aunque fue esta pervertida quien terminó llevándose la muerte.

—Yo no me llevé la muerte… ¿No fuiste tú?

—Yo no… Limy tampoco.

Aeldrya y yo volvimos a mirarnos durante un momento. Luego centramos la mirada en la mano de Limy. Nuestros rostros palidecieron a la vez… El de Aeldrya al menos… Yo no tengo rostro.

—¡Suelta ese núcleo ahora mismo!

Enseguida saltó hacia Limy para quitarle el núcleo de la mano, pero antes de que lo consiguiera, levantó su mano y se lo metió en la boca. Con el sonido característico al engullir, el núcleo terminó dentro suyo.

—¡¿Qué has hecho?! —gritamos Aeldrya y yo a la vez.

—Maestro… Lo siento.

Tiempo de decir eso empezó a convulsionar con fuerza. No tardó ni dos segundos en desplomarse en el suelo. La pequeña niña de pelo azul empezó a deshacerse del mismo modo que lo había hecho el limo negro… Un charco de moco azul apareció en su lugar.