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lunes, 14 de septiembre de 2020

Reencarné como una piedra - v2 - Capítulo 2

2 - La loca y la piedra


Revisé de punta a punta todo el sótano. Era un lugar bastante grande, lleno de todo tipo de cosas distintas. En un lado se podía ver una estantería hecha de madera, llena de todo tipo de libros de aspecto viejo sin nada escrito en la cubierta. No entendía cómo alguien podía distinguirlos entre ellos. Me parecía estúpido tener que abrirlos para saber cuál era cada uno. Como se suele decir, no hay que juzgar un libro por la portada, pero sin portada uno ni se molestará en juzgarlo.


—Por lo visto esta elfa se dejó influenciar demasiado por los enanos.


En otro lado del sótano había bastantes barriles con aspecto de contener alcohol. Habiendo conocido a su amiga enana, todo me hacía pensar que era cerveza suya. 


Al fondo de la habitación había una mesa con algunos pergaminos mal tirados encima. La única fuente de luz real para poder leerlos era una lámpara de aceite que colgaba desde el techo justo encima de la mesa. Leer así no tenía que ser muy bueno para la vista.  


Lo último que me llamó la atención fue un armario hecho de hierro. Me dio curiosidad por saber que guardaba dentro, así que le pedí a Limy que lo abriera. Al intentarlo vimos que tenía tres cerrojos distintos, cosa que únicamente consiguió aumentar mi curiosidad.


—¡Ja!, si se cree poder evitar que veamos lo que guarda dentro está muy equivocada. Limy, cuélate dentro y saca lo primero que veas.  


—Entendido, maestro.


Limy se acercó al armario y metió un dedo en uno de los cerrojos y lo alargó hasta conseguir entrar dentro. Revisó a tientas el contenido hasta encontrar alguna cosa y meterla dentro de su espacio interno antes de sacarlo de nuevo.


—Vamos a ver qué encontraste.


Extendió su mano y de dentro salió lo que había cogido del armario.


—Esto…


Me quedé en silencio al ver que era. Lo que Limy había sacado era un traje ajustado de de cuero negro como la misma noche. Hasta tenía su propio antifaz. 


—Ya sabía yo que era una pervertida… Pero no me imaginé que también fuera masoquista… Guárdalo de nuevo…


Lo dejamos en el mismo sitio… aquí nadie había visto nada… No trasteamos más por el lugar. Tocaba centrarse en el plan inicial, así que busqué una pared despejada y me preparé para actuar.


—Aquí valdrá. Limy, voy a empezar a agujerear un poco, recoge todos los escombros.


Actué con el máximo cuidado. No quería causar un derrumbe, así que intenté cavar en diagonal al mismo tiempo que reforzaba las paredes. Cuando creí que el agujero era lo suficientemente profundo abrí el mapa para ver mi situación.


—Sí, aquí estará bien. Vamos a agrandar esto un poco antes de hacer nada. 


Lo siguiente fue crear una pequeña sala de un poco menos de diez metros cuadrados. Una vez todo limpio y reforzado quedé satisfecho.


[Magia Moldear tierra ha subido al nivel 4.]


Moldear tierra incluso subió de nivel. Un buen extra por el trabajo que había tardado por lo menos tres largas horas.


—Bien, todo listo. Veamos qué podemos hacer ahora… Primero que nada, ¡estado!


Estado:

Nombre: Pedro Grava 

Especie: Piedra Mágica | Raza: Núcleo de mazmorra

Nivel: 4 | Experiencia: 195/1012 | Grado 1

PS: 115/115 | PM: 258/258 | Pozo de maná: 400/400

Trabajos: 

  • Mago: 1 | Experiencia: 378/500

Estadísticas:

Vitalidad: 0 | Fuerza: 0 | Agilidad: 0 

Intelecto: 22 | Poder mágico: 43

Resistencias:

  • Demencia: 4

Habilidades:

  • Bomba de maná: 2

  • Cañón de maná: 3

  • Control de maná: 3

  • Rodar: 5

Habilidades especiales:

  • Analizar magia: 1

  • Ayuda: 4

  • Parasitar: 4

  • Pozo de maná: 2

Magia:

Agua:

  • Cañón de agua: 1

Aire:

  • Bala de aire: 1

  • Susurro de viento: 1

Fuego:

  • Bola de fuego: 1

Tierra:

  • Disparar piedra: 2

  • Moldear tierra: 4

Títulos:

  • Agresor interno

  • Conquistador de mazmorra: 1

  • La bomba 

  • Maestro de mazmorra

  • Piedra errante: 2

  • Piedra pensante

  • Pirómano: 1

  • Racista

Habilidad oculta:

  • Trump

_________________________


«Quizás debería ponerme a subir de nivel de una maldita vez… Bueno, ¿cómo funcionaba esto? ¡Mazmorra! 


Mazmorra:

Nombre: Sin nombre

Nivel: 1 | Mejora: 0/20000

Puntos de mazmorra: 5618

Habilidades:

  • Crear entrada

  • Crear monstruo

  • Crear sala

_________________________


«¿Ah? ¿De dónde saqué todos estos puntos? ¡Helpy!»  


[Puntos de mazmorra: Representación numérica del poder acumulado por el núcleo de la mazmorra. Son necesarios para usar las habilidades de la mazmorra.


El núcleo de la mazmorra transforma el maná en puntos de mazmorra en un ratio de 1 punto de mazmorra por 10 de maná. Es posible convertir tu maná en puntos de mazmorra.]


«Maná… entonces puedo transformar mis propios PS en puntos de mazmorra, ¿eh? Pero yo no transferí mi maná ahí, ¿de dónde salieron estos puntos?»  


[El maná excedente del propio núcleo se transforma automáticamente.]


«Vaya… Osea, puedo recolectar puntos simplemente por existir. Esto es bastante inesperado… aunque diez de maná por un punto de mazmorra. Joder, esto es muy poco eficiente… Tendré que centrarme un tiempo en subir de nivel y aumentar mi maná. Arg, si lo llego a saber antes habría acumulado más puntos…» 


[No pre...]


«¡Ya lo sé! ¡No hace falta que respondas a esto! Mejor dime cómo hago para transformar PS en puntos de mazmorra.» 


[Cualquier ser no creado por el núcleo de mazmorra puede transmitir su maná a voluntad. Automáticamente serán procesados.]


«Mierda… eso deja a Limy fuera de juego… ¡¿Seguro que no me dices eso por joder?!» 


[...]


«Bueno, por ahora te creeré…» 


—Limy, ¡vamos allá de una vez!


—Entendido, maestro. 


No obstante, tenía un problema, ¿cómo creaba la mazmorra? Bueno, no podía ser tan difícil. Probablemente bastaba con usar mi poder de núcleo mazmorra a mi alrededor y usarlo para alterar el espacio, así que me concentré y liberé todo mi poder. El maná salió de mi cuerpo y empezó a llenar toda el área a mi alrededor.


«Vamos, romper el espacio, abrir un agujero, agrietar la realidad.» 


Toda mi concentración estaba en abrir un agujero en el espacio tiempo. Seguí liberando maná y más maná. Mi mente estaba perdida en esa tarea. Nada a mi alrededor me importaba. Tras un poco de tiempo esforzándome en ello pude ver como todo a mi alrededor empezaba a temblar cada vez más fuerte. Eso era señal de que algo estaba a punto de ocurrir.


—¡Ábrete mazmorra! 


Grietas aparecieron en el suelo delante mío, ¡el espacio se estaba deformando!


—Maestro, todo está temblando.


—¿Eh?


[Magia adquirida: Temblor (Lvl - 1)]


Cancelé rápidamente mi magia. Al mirar a mi alrededor todo estaba lleno de grietas. 


—Mierda… casi me cargo algo… Joder, ¿cómo abro una mazmorra?


[¿Quieres iniciar una mazmorra?]


—…………. ¡¿Ahora me lo dices?! ¡Sí, joder!


Esta vez el espacio empezó a deformarse de verdad. Un agujero se abrió justo donde quería. A diferencia de la mazmorra que visité, esta era como una simple cueva normal y corriente que se adentraba en las entrañas de la tierra. La misma luz que recordaba de la anterior iluminaba las paredes de roca maciza. Su luz era capaz de alumbrar tenuemente incluso el interior de esta sala excavada debajo del suelo.


[Desbloqueado panel de gestión de mazmorra.]

[Desbloqueado mapa de mazmorra.]

 

—Y así de fácil fue…. 


—¡¿Qué ha sido ese temblor?!


La voz de Aeldrya no tardó en llegar desde el otro lado del túnel.


—¡Esto es cosa vuestra, lo sé! ¡¿Dónde os habéis metido?! ¡Dejad de……..! Escon...de...ros…


El sonido de unos pasos temerosos empezaron a hacer eco por el pequeño pasaje que llevaba a esta sala. Aeldrya no tardó en aparecer con muy mala cara. Nada más vernos abrió la boca con lo que parecía ser querer lanzar un gran grito que quedó en nada al ver lo que tenía delante. Sus ojos se abrieron hasta casi el mismo tamaño que su boca.


—¿Te despertó el temblor?


Su mano derecha empezó a levantarse lentamente, temblando como gelatina, hasta señalar la entrada brillante que tenía delante. Tras balbucear algunas cosas, por fin consiguió soltar algo con sentido.


—¿Eso es…?


—Bueno, una simple mazmorra. ¿Qué te parece?


Se quedó en silencio mientras su cara no paraba de sufrir espasmos.


—Por… qué.. está… aquí…..


—Me dijiste que creara una, así que te hice caso.


—¡TE DIJE QUE CREARAS UNA, PERO NO EN MI SÓTANO!


Su rugido hizo temblar de nuevo todo el lugar. 


—No te pongas así, es malo para el corazón. ¿Acaso quieres morir de un infarto? Relájate un poco.


—¡¿Qué me relaje?! ¡Te voy a matar aquí mismo!


—Mierda…


Aeldrya echó a correr detrás mío de verdad. Yo me fui disparado sin pensárlo dos veces. Limy también nos siguió. Volví al sótano y luego subí al piso de arriba.


—¡Deja de correr! 


—¡Deja de perseguirme! ¡Y no estoy corriendo, estoy rodando!


—¡Eso es lo de menos! 


—Maestro, esperame.


Tras recorrer media casa a toda velocidad y romper todo de cosas por el camino conseguí saltar afuera de la casa por una ventana abierta. 


«Puf, mejor me espero a que se calme….»  


Pero entonces, escuché la puerta abriéndose a toda velocidad y Aeldrya salió de dentro hecha una furia. Tras echar un par de vistazos por la calle por fin me vio. No pude hacer nada más que empezar a rodar de nuevo.


—¡¿Hasta cuando pretendes seguirme?!


—¡Hasta que te haya reducido a grava! 


—¡Ya soy Grava!


Total que al final me pateé rodando toda la ciudad con la elfa pervertida corriendo detrás mío y Limy detrás de ella. De tanto en tanto nos cruzábamos a algún borracho que tras verlo susurró algo como “mejor dejo de beber de una maldita vez”. Eso sumado a que no paraba de gritarme a todo pulmón causó un gran espectáculo en la ciudad. Sentí como cierto ciempiés me susurraba desde su tumba algo como: “Ahora entiendes lo que se siente, ¡espero que te mate!”.


Tras un buen rato de la persecución más estúpida que se puede ver entre tres personas y despertar prácticamente a toda la ciudad, consiguió atraparme...


—Por fin, esta vez no te libras. Voy a hacerte pedazos, al menos así eso desaparecerá de mi sótano.


—¿Qué se supone que está pasando aquí? — dijo la voz de un hombre.


Al levantar la vista vimos que teníamos a cuatro soldados delante. Todos estaban mirando a la elfa pervertida como si estuviera loca. Tras mirarme a mí, quien estaba en sus manos, y luego a los soldados una y otra vez, por fin entendió su situación y contestó la pregunta.


—No es lo que parece…


Sin duda se trataba de la mejor respuesta que uno podía dar en esa situación.


—Estaba persiguiendo a mi maestro por toda la ciudad mientras no paraba de gritar que lo quería matar — intervino Limy.


—¿Quién es tu maestro?


Limy me señaló. Los cuatro soldados se miraron entre ellos y pude escuchar a un par aguantarse la risa.


—Vamos a acompañarte a tu casa. Más te vale no salir de allí hasta que se te pase lo que sea que te hayas tomado.


—Entendido… —dijo Aeldrya en resignación. 


—Lo que hagas con tu vida es igual, pero arrastrar a una pobre niña contigo es de lo peor. Debería detenerte ahora mismo solo por eso. Si vuelves a armar un escándalo no dudaremos en tomar medidas más duras que solo detenete. 


—Entendido… —volvió a repetir casi entre lágrimas.


Y así fuimos arrastrados de nuevo a su casa. La noticia de lo ocurrido pronto se extendió por toda la ciudad y Aeldrya se ganó el honorable título de “la asesina de piedras” entre los soldados. 


Los borrachos y otra gente también exageró y trasgiversó lo que habían visto y escuchado. Pronto nació la leyenda de “la bruja de la piedra”. Una temible historia sobre una mujer desquiciada que perseguía a los niños que salían por la noche y si los atrapaba encerraba su alma en una piedra para toda la eternidad. Por suerte, nunca nadie se enteró del origen real de esa historia. Por mi parte, claro está, tampoco salí indemne…


[Título “Piedra errante” ha subido al nivel 3.]

[Habilidad adquirida: Impulso (Lvl - 1).]


Durante la carrera mejoré algunas cosas y aprendí una habilidad. El problema fue...


[Título adquirido: Alborotador (Lvl -)]

 

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viernes, 11 de septiembre de 2020

Sombras Divididas - v1 - Epílogo

 Epilogo

—¡Majestad! ¡Por fin está de vuelta!

Uno de mis sirvientes se apresuró en venir a recibirme. Había estado fuera durante un tiempo.

—Las cosas no fueron como planeé.

Volví al castillo bastante cansado mentalmente. Podría haber matado a ese humano con un solo dedo, en un solo segundo, pero no lo hice.

«¿Por qué no lo maté? No sé si sobrevivió o no, pero mi intuición me dice que sigue vivo.»

Por otro lado, Raidha volvió a escapar delante de mis narices. La primera vez fue fácil de seguir, pero la segunda fui completamente incapaz de encontrarla.

«Hija no sabes lo que estás haciendo. De verdad, estás poniendo en riesgo mucho más que tu vida.»

No había otra opción, necesitaba destruir esa maldita espada y recuperar a mi hija. La segunda se la dejaría en manos de esos cinco, la primera...

—Llámalos.

—¿Qué?

—Que los llames.

—A, a, ¿a ellos?

El sirviente empezó a temblar al escuchar mis órdenes. Suspiré resignado.

«No puedo entender por qué hacen un espectáculo cada vez que los llamo. Me pone de los nervios.»

—Sí, a ellos. No hay otros a quien me pueda referir, ¿no es así?

—¡Claro majestad! Pe..pero, ¿es necesario?

—Tenemos que encontrar a mi hija, matar a ese humano y recuperar a Vurtalis. O mejor, destruirla.

—¿Tan poderosa es esa arma?

—No, Vurtalis no es un arma poderosa. En realidad, no es muy útil para luchar. Después de todo no fue creada para ser un arma.

—Entonces, ¿qué es?

—Una herencia.

—Si es así, ¿cuál es el problema? ¿Posee algún poder especial? Perdóneme, pero no entiendo la necesidad de mandar a esos sólo para destruirla.

—No es peligrosa, excepto si está en manos de la idiota de mi hija. Como sea, olvídalo y haz lo que te digo. No necesitas saber sobre este tema. Transmite mi mensaje, lo tienen que conseguir a cualquier coste. Estoy muy cansado, me voy a dormir.

—¡Sí, majestad!

Me alejé a toda prisa. Mi cabeza estaba en un auténtico dilema.

«¿Qué sentido tiene dejarle una herencia tan estúpida e inútil a tu hija? Lo único que conseguiste con esas ideas es morir, y ahora, tener a tu hija vagando entre mundos con un humano. Tendría que haber destruido esa maldita espada hace mucho... Pero no podía deshacerme de lo único que me recordaba a ti.»

Lentamente volví a mi habitación y me acosté encima de la cama.

«Raidha... ese humano es raro. No me gusta, hay algo en él que me hace sentir incómodo. ¿Por qué le diste tu poder? De verdad... no lo puedo entender. Llegar al punto de abandonar hasta tus propias alas para estar al lado de un simple humano. Eres una auténtica cabeza hueca.»

Alargué un poco el brazo para coger una foto que tenía en la mesa de noche al lado de mi cama, una foto de toda la familia. Suspiré con tristeza mientras recordaba los tiempos en que conocí a su madre.

«Dalia, definitivamente tu hija es exactamente igual a ti.»

No pude evitar formar una ligera sonrisa melancólica. Al mismo tiempo, una lágrima se precipitó desde mi mejilla.

***

Y mientras el tiempo transcurría por los distintos mundos, en uno en concreto no parecía hacerlo. En ese mundo, durante una noche en la que no se podía apreciar luz alguna a parte de la de las estrellas del firmamento, se podían escuchar pisadas haciendo eco en medio de una ciudad que una vez fue espléndida, pero en ese momento no eran más que puras ruinas. No había rastro alguno de vida a parte de un solitario hombre paseando en medio de sus calles.

Lentamente, caminó hasta llegar a un edificio que parecía un antiguo templo, el único lugar que parecía estar completamente intacto. Dentro de ese magnífico edificio, estatuas de seres alados se alzaban por todos lados. Se podría afirmar que no eran ni Silphen ni Katryde. Eran algo distinto, algo más fuerte.

Finalmente, con su paso ligero y sin preocupaciones, llegó hasta lo más profundo del templo y se paró en una sala donde dos enormes estatuas, que prácticamente parecían reales, se enfrentaban. Una hermosa mujer, cuya sonrisa podría curar hasta el más atormentado corazón, y un hombre con una mirada malvada capaz de asustar al más temible dragón. Ambos estaban mirándose con bolas de fuego en sus manos derechas. Detrás de ellos, una enorme puerta se alzaba.

—Siento una perturbación en la corriente del tiempo. Ya no soy capaz de ver con claridad en ella. Múltiples destinos de diferentes mundos se entrelazan y mezclan. Cualquier cosa puede pasar a partir de ahora —murmuró para él mismo, antes de repasar con los ojos ambas estatuas—. Es una suerte que no podáis ver en lo que se han convertido vuestros hijos, probablemente estaríais realmente defraudados.

Tras un suspiro depresivo, cerró los ojos y se adelantó en silencio, hasta ponerse justo delante de la gran puerta.

—Durante milenios he guardado vuestro legado, quizás podría estar acercándose la hora en que alguno de ellos lo empuñe. Sin embargo, no soy capaz de saber cuál. Lo único que tengo claro es que está por nacer una nueva estrella. Ahora bien, ¿con qué luz brillará? La blanca luz de la esperanza o la luz negra de la destrucción.

Sombras Divididas - v1 - Capítulo 35

 35 - Entre la luz y la oscuridad

El sol entraba por la ventana de una habitación poco familiar. No se me hacía raro, ya que una escena parecida me ha ocurrido demasiadas veces. Todo el cuerpo me dolía exageradamente... otra sensación que también se me había hecho demasiado familiar...

—Buenos días... Supongo.

"¡Amo!"

—¡Drayd!

Enseguida me llegaron los gritos, tanto de Raidha como de Pyro. Me levanté un poco de la cama, estaba todo vendado una vez más. Seguramente, para que mi compañero terminara tan terriblemente herido, la pelea debió ser terrible. Pero... si él terminó de esta manera, ¿cómo terminaría esa Katryde? Sentí un poco de pena por esa chica.

Raidha me saltó al cuello en el mismo momento que me levanté, dándome un fuerte abrazo que, como siempre, me dolió un montón. No obstante, me aguanté y le dejé hacerlo sin decir nada.

—Estoy bien, no te preocupes.

—¡Imbécil! ¡¿Por qué siempre me haces sufrir de esta manera?!

La abracé y empecé a acariciarle el pelo. ¿No estaba últimamente abrazándome cada dos por tres? Hacía unos pocos meses me estaba pateando a la mínima.

"Amo, Pyro también quiere."

—Está bien...

Pyro se nos unió al abrazo.

«Bueno, qué más da. Por un día, esto no es tan malo.»

¿He de unirme también?

—Probablemente se puede considerar que ya te uniste... Bueno, supongo que... gracias.

Nos separamos del abrazo grupal. De golpe, al ver que hablaba solo, el humor de Raidha cambió un poco.

—Yo, no voy a darle las gracias. No me gusta nada, ojalá desapareciera.

Raidha acababa de decir algo bastante desagradable en este momento.

—¿Por qué dices eso?

Con una cara triste, Raidha desvió la mirada.

Olvidalo, está mejor así.

«¿Qué está mejor así? No entiendo por qué... Bah, no importa.»

—¿Qué pasó ayer?

—No sólo ayer, siempre. Tú... No eres consciente de lo que pasa mientras él tiene el control, ¿verdad?

—Pues la verdad es que no... pero sé que gracias a él seguimos vivos.

—Y gracias a él casi mueres.

Eso es verdad. Cada vez que tomo el control, tu cuerpo se degrada. Si no fuera por el poder de regeneración que tienes habrías muerto, y no por las heridas.

Todos nos callamos, incluso Pyro estaba en completo silencio. A pesar de ser un pájaro, parecía entender que no sabía suficientes cosas para intervenir.

—Pero sigo vivo, ¿no es así? —abrí de nuevo la boca, harto del lúgubre ambiente.

—¡De milagro!

—Raidha... no voy a morir, te lo prometo. No moriré mientras sigamos juntos. Créeme no es tan fácil matar a un hombre lobo.

—¡Tú!... Eres incorregible.

—Soy un auténtico caso perdido.

El buen humor regresó a la habitación. Eso no era una mentira, no tenía intención alguna de morir... Al menos no mientras ella estuviera a mi lado. Una vez nos separásemos... Si nos separábamos, quizás entonces ya no me importaría tanto morir.

***

Al día siguiente ya podía moverme de nuevo. No curaba a la velocidad que curaba cuando estaba transformado, pero sí lo suficientemente rápido como para no querer perder el tiempo en la posada y poder seguir adelante. Además, tampoco teníamos dinero para pasar mucho tiempo ahí.

—¿Seguro que puedes caminar?

—Por supuesto, estas heridas no son nada comparadas con las que recibí la otra vez. Recuerda que tenía un agujero en el estómago...

"Amo, Pyro también piensa que tendría que descansar un poco. Cuando regresó estaba realmente mal."

—Ahora que lo mencionas, al final no me contasteis lo que pasó exactamente.

"Volvió ensangrentado y lleno de cortes. Cuando le vimos parecía poder morir en cualquier momento."

—Sí, volviste en un estado lamentable. Las heridas eran profundas y no hay duda de que por dentro estabas incluso más destrozado.

—Entonces no tenéis de qué preocuparos. Mi cuerpo cura antes por dentro que por fuera. Si las heridas externas están ya casi cerradas significa que por dentro ya estoy perfectamente.

"Amo es increíble, increíble."

—Bueno, si tu lo dices, supongo que lo soy un po... ¡¡¡¡No me jodas!!!!

—¡¡¡¡Por queeeeeeeé!!!!

Ni yo me lo puedo creer.

"Amo..."

—No hacía falta gritar tanto al verme.

Delante nuestro nos encontramos a Calitia, esperándonos con toda la tranquilidad del mundo. Estaba perfectamente, no podía ver ni una sola herida en su cuerpo.

«Y yo compadeciéndome de ella...»

Raidha me agarró del cuello y empezó a agitarme mientras gritaba.

—¡Aaaaaaaaaaaaaaa! ¡Qué hace ella aquí! ¡Qué hace completamente intacta! ¡¿No se supone que acabaste con ella?! ¡Respondeeeeeeeeeeee!

—¡Lo mismo quiero preguntar yo! ¡No me sacudas a mí!

El que debía contestar se quedó en silencio.

—¡Contestaaaaa!

Raidha siguió gritando, pero el silenció siguió.

—Y ahora va y se queda completamente callado el muy...

Calitia estaba con los brazos cruzados y los ojos cerrados, esperando que termináramos de montar el espectáculo.

—¡¡Y tú no te quedes ahí parada como si no tuvieras nada que ver en esto!! —Raidha dejó de sacudirme para gritarle a la rubia.

"Amo, ¿qué está pasando?"

—Como si yo lo supiera...

Calitia abrió los ojos y nos señaló con el brazo tan extendido como pudo, sacando pecho.

—He decidido que iré con vosotros.

—¡¡¡¡Queeeeeeeeeeeeé!!! —gritamos Raidha y yo a todo pulmón.

—Tengo que asegurarme de que realmente no haréis ninguna maldad.

—Habría sido mejor si me moría allí mismo... —suspiré con pesar.

—¡¡Eso no lo decides tú!! —se le acercó Raidha.

—¡Por supuesto que sí! A partir de ahora formo parte de vuestro grupo. No hay no que valga.

—Sí... Creo que me voy a morir de verdad...

—No digas tonterías humano. De todos modos, ¿dónde está él?

—¿Él? Te refieres a...

—¡Sí a él! Tenemos una cuenta pendiente, ¡con lo que prefiero tratar con él a contigo! —me gritó mientras desviaba la mirada.

No estoy, no estoy, ¡dile que no estoy!

«¡Soy yo quien no quiere estar ahora mismo!»

Aguante mis ganas de llorar y seguí hablando. No parecía querer pelear... Yo tampoco me veía capaz de siquiera intentarlo.

—Por qué a mí... Y llámame Drayd, no humano...

—Pues Drayd y... ¿Cómo se llama él?

—¡Él no tiene nombre! ¡Siquiera tendría que existir! ¡Aléjate de nosotros loca!

Calitia se acercó a Raidha y puso la mano encima de su hombro. Raidha puso cara de asco, como si le hubiera caído mierda en el hombro.

—Ahora somos compañeras, seré tu superior. Tendrás que aprender a usar un poco de respeto y gritar menos, es insoportable.

«He perdido un 15% de mis neuronas por culpa de todo esto... Pero bueno, quizás no esté tan mal. Ahora que lo pienso, los Katryde se supone que tienen naves que permiten viajar entre mundos. Probablemente ella nos pueda ayudar.»

—¿Calitia no? —pregunté, echando a un lado a Raidha.

—Sí, Calitia Katrum concretamente.

—Si, bueno, lo que sea... Si dices que ahora quieres que vayamos juntos, entonces, ¿podemos usar tu nave?

—¡Yo no me subo en una cosa de esas ni loca!

—No, no podemos.

—Y... ¿por qué?

—Porque mandé a mis hombres de regreso a nuestro mundo. No tengo manera de contactar con ellos. Creí que vosotros teníais una manera para viajar.

«¡Lo sabía, esta es otra gran idiota!»

—De verdad, me duele la cabeza... Me duele mucho... ¡Demasiado! ¡Más que las heridas!

—Pues, por eso iré con vosotros. Espero que nos llevemos bien.

«Bueno, si estas dos se hacen amigas... Podría ser el primer paso del final de esta estúpida guerra entre Silphen y Katryde. Tengo buenas esperanzas.»

—¡Nooooooooooooooo! ¡Aparta a este engendro de mi vista!

—Que grosera, te he dicho que soy tu superior. Aprendas a respetar a tus superiores.

«Sí, tengo algo de esperanza.»

—Cerda, perra, ¡zorra!.

—¡Me estás empezando a hacer perder la paciencia!

«Siempre hay un poco de esperanza...»

—¡¡¡Muérete de una vez!!!

—Vale, ya me cansé de intentar ser amable. Después de todo, mi paciencia también tiene un límite. ¿Te crees mucho por ser la hija de un demonio? ¡No eres más que otra maldita y asquerosa Silphen!

—¡Draaaaaaayd! ¡Esta vez estoy a favor, mátala, mátala, mátalaaaaaa.

«¡No hay esperanza alguna!»

—¡Dejadme en paaaaaaaaaaaaaaz!

Eché a correr tan rápido como mis piernas me permitían. Acababa de quedar atrapado en su propia guerra a pequeña escala.

"¡Amo espera!"

—¡Draaaayd! ¡No me dejes sola con esta!

—Vosotros dos, ¡esperad he dicho!

—Olvidadme de una maldita vez, ¡las dos!

Un exageradamente extraño grupo acababa de formarse. Y así, el nuevo grupo partió camino hacia un nuevo mundo, sin saber lo que el destino les deparaba...