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lunes, 26 de octubre de 2020

Reencarné como una piedra - v2 - Capítulo 6

6 - Invocación


Limy y yo bajamos directamente al sótano y nos adentramos en la mazmorra. En el mismo momento en el que crucé la puerta el contador empezó a correr de nuevo.


—Supongo que por eso a los núcleos de mazmorra también se les llama corazón de la mazmorra. Bombean el poder a través de los pasillos como si fueran venas… Probablemente me puedo olvidar de la idea de dejar salas inaccesibles directamente.


Por suerte la mazmorra no desapareció durante el tiempo en el que estuve afuera, así que aunque quedara completamente inactiva no hacía falta preocuparse por una autodestrucción o parecido.


—Bien, con esto no puedo hacer nada, así que vamos a centrarnos en lo principal.


No tenía ni idea de cómo invocar un demonio, pero ya me había mentalizado para cantar una canción de reggaetón al revés… Puesto que tenía resistencia a la demencia probablemente no me pasaría nada… probablemente…


—Bueno, vamos a ver cómo funciona esto de invocar demonios. Helpy, cuéntame un poco sobre la invocación de demonios.


[Cuando los demonios fueron encerrados, viendo que la única forma de escapar de su prisión era a través del poder de un núcleo de mazmorra, los antiguos señores demonio usaron su poder para hacer un pacto con su dios. Acordaron vincular su existencia con el núcleo de mazmorra y servir bajo las órdenes del maestro de mazmorra siempre y cuando se aceptaran sus condiciones antes.]


—Es bueno saber esto, pero lo que realmente me interesa es saber como invocar uno.


[La invocación de un demonio es difícil y consume una gran cantidad de poder. Además, cuanto más fuertes es el demonio más complicado es de invocar. A causa de eso, no es posible saber la cantidad de puntos necesarios para invocar un demonio.


El primer paso del ritual de invocación es otorgar un nombre al demonio. En el momento en el que el invocador acepte las condiciones del demonio, este se comprometerá a servir bajo ese nombre.


Se puede especificar los requisitos que debe cumplir el demonio, como el sexo, la edad o la raza. Si un demonio con tales características escucha el llamado y el núcleo es lo suficientemente poderoso, el ritual empezará.]


«Ya veo… Entonces quiero… ¡una súcubo! ¡Sí, una maldita súcubo sería perfecta! Quiero una mujer madura, no una niña pequeña como Limy.»


Se me quitó un peso de encima al saber que no necesitaba algo como sacrificios o cosas por el estilo. En realidad, se veía más simple de lo que imaginé al principio. El problema… eso de poner nombres no era lo mío.


—Limy, ¿qué nombre le podría poner?


—No sé, maestro.


—Mmmmm, a ver, a ver… ¡Ya sé! ¿Qué tal Dabla?


—Maestro, ¿no es eso muy simple?


Bueno, a fin de cuentas solo le había quitado una letra a la palabra diabla… que ni existe realmente pero… Bah, tampoco estaba tan mal, ¿verdad?


—Maestro, ¿mi nombre también lo decidiste así?


—¡Para nada! Con el tuyo pasé bastante tiempo pensándolo antes de crearte.


—Me alegra escuchar eso, maestro.


«Bueno, después de todo es un nombre que le di a ese limo sin darme cuenta después de pasar un buen rato con él, así que eso no es del todo mentira… Aunque siendo ella no creo que le importe mucho de dónde salió su nombre…» 


—Si mi nombre fuera elegido al azar me sentiría bastante triste, es una suerte que el maestro piense tanto en mí.


—¡Por supuesto, tú siempre serás mi número uno!


«Estoy jodido, más vale que nunca mencione nada al respecto…»


—Bueno, empecemos de una vez con esto.


Me planté al final del pasillo para empezar el ritual… y entonces me di cuenta de algo… había gastado todos mis puntos de mazmorra.


—Mierda… ¡Mazmorra!


Mazmorra:

Nombre: Sin nombre

Nivel: 1 | Mejora: 5000/20000

Puntos de mazmorra: 163

Habilidades:

  • Crear entrada

  • Crear monstruo

  • Crear sala

_________________________

  

«Esto… va a ser un problema…»


Me arrepentí de haber invertido mis puntos en la mejora el día anterior. De todos modos, con 163 puntos de mazmorra debería poder invocar un demonio, ¿verdad? Bueno, puesto que no requería una cantidad específica decidí intentarlo de todos modos.


«Como sea… vamos a ello.»


Elegí rápidamente los requisitos del demonio:


- Nombre: Dabla

- Sexo: Femenino

- Edad: Mientras sea adulta me vale.


Por si acaso decidí usar todo mi maná restante en puntos de mazmorra para al menos superar los 200 y di la orden de empezar el ritual. En ese momento empecé a brillar y un gran círculo mágico apareció ante mí. Lentamente, líneas y más líneas empezaron a formarse y todo tipo de caracteres inentendibles lo rodearon. Una vez estuvo completamente formado empezó a brillar con gran intensidad, de tal manera que la luz me impedía ver cualquier cosa dentro de la sala.


«¿Está funcionando?»


Estaba super emocionado. La luz me impedía ver bien, pero logré apreciar una silueta humanoide en medio del círculo. Cuando por fin empezó a apagarse clavé mi mirada en esa figura y la revisé de arriba a abajo. Tenía un sedoso cabello negro cortado un poco antes de la altura de los hombros. Un poco por encima de las orejas le salían un par de pequeños cuernos curvados hacia abajo de una longitud un poco inferior a un pulgar. En su espalda había un par de pequeñas alas como las de un murciélago que aletearon un par de veces ante mi mirada. Una cola delgada de color negro, terminada con una punta parecida a una flecha, se mostraba por su lado derecho. Finalmente, en su rostro destacaban sus ojos rojos de mirada desafiante y su boca mostraba una sonrisa presuntuosa, desde la que se podían ver un par de caninos ligeramente puntiagudos.


La invocación había sido un éxito absoluto. Había invocado un demonio de verdad, y no solo eso, lo había hecho a la primera y con gran facilidad. Todo era magnífico… si no fuera por…


«¡¿Por qué mierda es una niña?! ¡Y una incluso más pequeña que Limy!»


***


Al mismo tiempo, dejando de lado lo que pasaba en esa mazmorra construida en el sótano de una casa en medio de la capital de Talucay, a pocos kilómetros del norte de Cerbalón se encontraba Aeldrya.


Se había alejado hasta un lugar solitario para cumplir un par de misiones sencillas que había tomado simplemente para matar el tiempo y desahogar sus inquietudes. Ni siquiera le importaba la recompensa. Es más, hacía ya un buen rato que las había terminado ambas. En esos momentos simplemente parecía estar matando por matar todo monstruo que se cruzara por delante suyo.


Una flecha salió volando de su arco sin siquiera parecer tener un objetivo fijo. Cualquiera que hubiera visto esa acción pensaría que disparó por disparar. No obstante, el grito agonizante de un monstruo se escuchó en apenas una fracción de segundo después. La misma acción se repitió varias veces. Hasta una flecha disparada al cielo derribó un monstruo que pasaba volando a toda velocidad.


Aeldrya parecía haberse vuelto un cazador despiadado y sanguinario. Su rostro era serio y sombrío. Cualquiera que se la encontrara de frente probablemente se apartaría de su camino a toda velocidad por temor a morir simplemente por una mirada suya y, sin duda alguna, en ese momento era la mejor opción.


Cuando por fin pareció haberse desahogado lo suficiente, guardó el arco y sacó un papel, que no resultó ser otro que la misión de rango cuatro que se había escondido disimuladamente después de quitársela a Limy.


—Quizás fue mala idea quedarme tanto tiempo en este mismo lugar.


El papel se arrugó bajo su agarre antes de que lo guardara de nuevo. Su mirada se perdió en el horizonte al noroeste de Talucay mientras sin darse cuenta ponía su mano en la empuñadura de la daga que siempre llevaba con ella y la acariciaba lentamente con el pulgar.


—Ya llevo diez años viviendo en esta ciudad. Hasta ahora lo he hecho sin destacar lo más mínimo, pero parece que mi tranquilidad terminará pronto… Supongo que no fue muy buena idea dejar eso ahí. Casi parece un milagro que aún no lo hayan encontrado.


En ese momento se giró dirección a Cerbalón y su frente se arrugó durante unos instantes.


—Una mazmorra en mi sótano… Puede que al final no sea tan malo como pensé. Quizás podría usarla en caso de…


Sus ojos se cerraron y dejó salir un pesado suspiro de resignación antes de levantar su mirada hacia el cielo.


—Supongo que es hora de hacer un viaje.


Se puso camino a casa, pero apenas dos pasos se volvió a girar hacia el noroeste.


—Han sido… doscientos años desde entonces… pero la tormenta sigue rugiendo sin señales de querer terminar.


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Reencarné como una piedra - v2 - Capítulo 5

5 - No juegues con demonios


Mandé a la mierda la mazmorra. No tenía ganas de pasarme las casi ocho horas restantes allí dentro sin hacer nada. Ya dejaría que corriera el tiempo por la noche. A causa de eso, seguí a Aeldrya hacia el gremio de aventureros. Hacía bastante que no pasábamos por ahí.


—Como te dije, no me hago responsable si os descubren —dijo Aeldrya de mala gana.


—No te preocupes tanto. Si tú no te diste cuenta durante todo este tiempo menos lo harán los demás. Limy, ¿no lo crees así?


—Claro, maestro.


La cara de Aeldrya mostraba claramente que no estaba convencida, pero no dijo mucho más al respecto. No tardamos en llegar al gremio. El ambiente era el mismo que recordaba.


—No arméis mucho escándalo. Voy a vender lo que se puede aprovechar del bolstgron y comprar algunas cosas.


—Entendido.


Dejamos marchar a la elfa. Nosotros nos quedamos en la recepción junto a los demás aventureros. Puesto que no teníamos nada que hacer nos pusimos a pasear por ahí. No tardamos en encontrar un rostro familiar.


¿No es esa la amiga de Aeldrya? Vamos a saludarla.


Cerca de las misiones se encontraba esa sacerdotisa que conocimos. Creo que se llamaba Casniel… o algo así. Estaba revisando el panel de misiones dubitativamente. Al notar que alguien se le acercaba se giró y todo su cuerpo se tensó al momento.


—La niña de los tentáculos… —susurró débilmente.


—Hola —respondió Limy.


—Esto… hola, jejeje… Ehm, ¿estás sola?


—No, Aeldrya se fue a comprar algunas cosas. Me ha dicho que la espere por aquí.


—Ya veo… Te haría compañía, pero tengo algo de prisa. Nos vemos otro día, ¿vale?


Y se largó como si la persiguiera el diablo… o tuviera un diablo que perseguir ella misma. Luego también nos encontramos con esa guerrera, Nimbra. También quisimos ir a saludarla, pero en el momento que nos vio acercarnos se tensó igual que Casniel y dio media vuelta tras susurrar exactamente lo mismo. Se marchó a toda velocidad como si no nos hubiera visto.


Parece que te ganaste una maravillosa reputación entre esas dos… Malditas, tocará que hagas lo mismo la próxima vez que estemos solos para que aprendan a tratarte mejor…


Entendido, maestro.


Ya que estábamos delante de las misiones quise aprovechar para ver que nos encontrábamos. Eché un vistazo rápido y, obviamente, no entendí nada de lo que estaba escrito.


«Probablemente debería desactivar el traductor un tiempo y ponerme a aprender el idioma de una vez… Ojalá pudiera traducir las letras escritas también.» 


[Activando traductor visual.]


Una pantalla azul se abrió en la parte inferior de mi visión con todo el texto traducido al español.


«Helpy… eres increíble… Sé de muchos traductores a quienes les encantaría tenerte… O quizás no… tampoco parece importarles mucho el resultado.»


Limy y yo nos pusimos a revisar las misiones. Para las de rango 1, de las verdes a las rojas todo eran enormes tonterías. Las de rango 2 y 3 ya tenían cosas más serias y algunas incluso parecían un poco peligrosas. Al llegar a las de rango 4… Bueno, no tenía intención de tomar ninguna igualmente. Esas si se veían peligrosas de verdad. Una verde pedía eliminar un monstruo de grado 4 como si fuera lo más fácil del mundo… Hasta vi algo sobre un dragón en las amarillas…


«Al final tendrá razón esa pervertida que ser aventurero no es fácil.»


Y hablando de Aeldrya, justo regresaba en ese momento. Vio que Limy tenía una misión roja de rango 4 que acababa de coger solo por curiosidad. Se la quitó de la mano antes de darme tiempo siquiera a leer el contenido y la miró por encima antes de poner una mueca bastante desagradable. Después de un vistazo rápido a su alrededor se escondió el papel disimuladamente.


—¿Qué estás haciendo aquí? No toques los carteles si no los puedes leer.


—El maestro puede.


—Maldita piedra…


Aprovechó para mirar algunas misiones ella misma antes de ir al mostrador donde estaba Clotpole, que nos atendió como siempre. De allí también recogió un gran saco con las cosas que parecía haber comprado y seguidamente salimos del gremio.


—¿A dónde vamos ahora? —le pregunté a la elfa.


—Vamos con Imliar. Prometí un arma para Limy y pienso cumplir mi palabra.


—Cierto… ¡Vamos para allá ahora mismo!


—¡No es para ti!


Fuimos directos con la “enana”. Al volver a plantarnos delante de esa casa toda la estructura mineral externa de mi cuerpo se cristalizó de punta al recordar esa mujer. Aún no era capaz de asimilar la existencia de una mujer con tal barba, voz y complexión.


—Venga, vamos allá.


¡Bam!


La puerta se abrió con una patada de Aeldrya.


—¡Culo gordo, conseguí lo que me pediste!


—¡No me rompas la puerta!


—Bien, bien.


Aeldrya dejó el saco en medio de la sala y se adentró en la herrería durante un momento antes de regresar con una jarra de cerveza.


«Definitivamente sabes que alguien es tu amigo de verdad cuando se cuela en tu cocina y coge cosas de la nevera sin preguntar… Me recuerda bastante a Iosu, el muy cabrón siempre vaciaba la mía antes de que me diera cuenta…»


—Estupida elfa, ¿de verdad conseguiste todo lo que necesitaba?


—¿Por quién me tomas? Obviamente que sí. Es más, te traigo un regalo.


Aeldrya le lanzó una bolsa más pequeña. Al abrirla la enana soltó un débil “ja”.


—Esta niña ayer cazó un bolstgron. Pensé que te interesaría, así que guardé las mejores partes para ti. 


—Las usaré bien. Bueno, vamos a ver lo que trajiste.


Imliar abrió la bolsa y revisó detalladamente todo el contenido antes de levantar una ceja en confusión.


—Falta el núcleo. Esa es la pieza más importante. No puedo hacer un arma mágica sin la fuente de poder.


—No te preocupes por eso, te aseguro que no hará falta un núcleo. Esta niña es… un poco especial. Podrá usar el arma con su propio maná.


—El problema es la naturaleza de ese maná. Necesito un núcleo de monstruo ameboide justamente porque es un arma que requiere poder cambiar su forma. El maná de una persona no sería compatible.


—Confía en mí, podrá hacerlo perfectamente —respondió Aeldrya mirando a Limy de reojo.


—Mmmm, si tú lo dices… —asintió la enana después de darle algunas vueltas— Ya que es para ti le voy a dar prioridad. Me pondré a trabajar ahora mismo, mañana por la mañana ya lo tendrás.


—Bien, así podré robarte un poco más de cerveza.


—¡Trae la tuya ni que sea por una vez!


Salimos de la herrería y retomamos el camino de regreso a casa de Aeldrya. Aproveché para charlar un rato sobre su gran amiga.


—Siempre escuché que los elfos y enanos no se llevaban bien entre ellos. Vosotras dos…


—Bueno, las costumbres son un poco distintas entre nosotros, pero eso no quiere decir nada. Conozco a Imliar desde que éramos un par de niñas. Yo tenía poco más de cincuenta años y ella apenas unos treinta.


—¡¿Eso es ser niñas?! ¡¿Qué maldita edad tienes?!


—Un elfo a los cien años aún se puede considerar un adolescente. A los cincuenta más o menos sería similar a la edad que aparenta Limy. Para los enanos es lo mismo a los veinte. 


—Joder…


—Desde que nos conocimos estuvimos y crecimos juntas. Se podría decir que somos inseparables desde entonces. Ambas nos hicimos aventureras y prácticamente recorrimos el continente de punta a punta sin nunca quedarnos quietas en un mismo lugar. Fueron más de doscientos años viajando de un lugar a otro.


—Doscientos años…


—Llegamos a Cerbalón hace un poco más de diez años. Aunque yo seguí siendo aventurera, Imliar decidió asentarse y hacerse herrera como su abuelo. Después de todo la edad no perdona. Aunque los años pasen igual para las dos, hay una gran diferencia entre el envejecimiento de ambas. La brecha de edad real entre nosotras es cada vez más grande. Le es imposible seguir mi ritmo.


—Y esa diferencia es…


—Pues estos doscientos años desde que nos conocimos son prácticamente la mitad de la vida de un enano. Yo en cambio aún estoy en mis años jóvenes.


—¿Puedes ponerlo en años humanos? 


—En años humanos… A ver… Ella tendría unos cincuenta y yo unos veintipocos. 


—Prácticamente te dobla en edad…


—Sí, ese es el problema. Puesto que envejecemos a un ritmo distinto es difícil hacer amistades reales entre diferentes especies. Tuvimos muchos momentos complicados por culpa de eso. Cuando ella se podía considerar una adulta hecha y derecha yo seguía siendo una niña inmadura. Aún así nunca nos separamos. 


—Ya veo.


«Doscientos años de aventuras, ¿eh? Un momento… ¿no debería tener más nivel del que tiene entonces? Bah, capaz con aventuras se refiera a otra cosa…»


Aún era temprano, así que me sentía un poco reacio a quedarme en casa por el resto del día, pero la expresión de esta elfa loca al mirarme parecía estar diciendo: “de aquí no te mueves por hoy”.


—Yo me iré a hacer un par de misiones fáciles antes de que termine el día. Si pretendes hacer algo con esa mazmorra mientras no estoy más te vale contármelo ahora mismo o…


—Bueno, no puedo hacer mucho hasta dentro de unas siete horas… La verdad, tampoco se me ocurre nada que hacer después.


—Maestro, ¿no vas a crear más monstruos?


—Contigo es suficiente. ¿Para qué debería crear más?


—Por una vez apoyo lo que dices por completo —dijo Aeldrya.


—Maestro, creo que sería una buena idea. 


—¡Oh! ¿Acaso quieres un hermanito? Entonces qué propones.


—¿Otro limo?


—No… contigo es suficiente, no necesitamos más limos… A ver, si nos ponemos a barajar opciones… ¿Qué tal una lamia?


—Una lamia siquiera es un monstruo, es un reptiliano. Y tampoco tengo ganas de tener un reptiliano en mi sótano.


—¿Un centauro?


—Eso no es un monstruo...


—Pues… ¡Una bonita sirena!


—Las sirenas tampoco son monstruos. Además, ¿cómo pretendes que viva fuera del agua?


—Joder… Pues elige algo tú.


—¡Elijo que no crees nada!


—¡Pues a que te pongo una aracne en el sótano!


—¡Las aracnes son entomorfos! Aunque a su modo son peores que los monstruos…


—¿En serio? Eso no me lo esperaba… ¿Y una arpía? Son pequeñitas y las puedes tomar como un loro humanoide.


—¿Lo haces queriendo verdad? ¿Acaso no me escuchaste cuando te hablé sobre los lyudnens?


—No pretendas que me todas y cada una de las razas de cada uno… A ver… Ya sé, un dullahan, eso seguro que no lo es.


—No, eso es un no-muerto.


—¡A la mierda contigo! Aunque… ahora que lo pienso solo puedo crear cosas a las que me he enfrentado. Probablemente lo único realista sería llenar el sótano de ciempiés... 


—No sabes cuánto me alegro… excepto por la parte de los ciempiés… Como sea, haz lo que quieras mientras se quede dentro de la mazmorra. Si alguna de esas cosas me molesta la eliminaré al momento. 


—Vale…


Aeldrya se levantó y se equipó para salir de casa a hacer las misiones. No obstante, antes de salir de la sala se giró de nuevo hacia mí y me miró con una expresión muy seria.


—Y que te quede completamente clara una cosa. Pase lo que pase, ni se te ocurra plantearte intentar invocar un demonio… Yo me voy, nos vemos por la noche.


Y finalmente se fue. Limy y yo quedamos solos en el salón. Después de pensar un rato en qué debería hacer finalmente me decidí.


—Limy, vamos al sótano.


—¿Qué harás maestro?


—¿No es obvio? ¡Invocar a un demonio! Tengo ganas de ver cómo son.


—Entendido.


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Reencarné como una piedra - v2 - Capítulo 4

4 - De caza por la noche


Nos escabullimos de la ciudad con mucha facilidad. Puesto que nos interesaba encontrar monstruos, decidimos ir por la parte oeste de Cerbalón, ya que allí se encontraba el río y era la zona con mayor vegetación. No llegaba a bosque, pero tenía suficientes árboles como para pensar que sería el mejor lugar para que habitaran monstruos.


—Limy, tu turno para encontrar enemigos.


En plena oscuridad a mí me era bastante complicado encontrar nada. Me traje a Limy no solo para que pudiera subir junto a mí, sino también para que me valiera de radar. De todos modos, esta vez era yo el que quería subir de nivel, así que ella se mantendría un poco al margen.


—Noto algo por allí.


Limy señaló hacia la oscuridad. Tras acercarnos un poco vi que realmente había algo posado encima de la rama de un árbol. Me costaba de ver, pero parecía ser una especie de búho, uno de más de un metro de altura y unas garras grandes como cuchillas. Su pico, más que al típico pico de un búho, se parecía al de un cuervo y su plumaje era negro con toques rojizos en las alas. Eso, sumado a que tenía un par de cuernos similares a los de una cabra, daba bastante miedo.


[Noctívago alasangre: Monstruo nocturno parecido a un búho. Se especializa en ataques veloces de gran precisión. Sus garras pueden traspasar el cuero con facilidad.]


Estado:

Nombre: — 

Especie: Noctívago alasangre | Raza: —  

Nivel: 13 | Grado 2

PS: 292/292 | PM: 90/90

Estadísticas:

Vitalidad: 56 | Fuerza: 28 | Agilidad: 71 

Intelecto: 20 | Poder mágico: 19

_________________________


—Un grado 2, esto está bastante bien.


El problema de ese monstruo era que volaba. Podría escapar de nosotros con toda facilidad. Por suerte, los monstruos no suelen escapar a menos que estén en su límite. Si le provocábamos un poco, seguro que se lanzaría encima nuestro.


—¿Te apetece un poco de pollo para un desayuno adelantado?


—Por supuesto, maestro.


—Pues vamos a cazar a este pajarraco.


Me acerqué sigilosamente al monstruo, tan sigilosamente como una piedra sería capaz, pero me vio con suma facilidad. No se puede subestimar la vista nocturna de un ave rapaz. Tras verme, bajó un poco el cuerpo y abrió un poco las alas. Momentos después saltó de la rama en la que se posaba y en apenas un par de segundos lo tuve encima. Se paró delante mío y giró su cabeza tontamente, probablemente sin entender qué era lo que estaba viendo… error que hacen todos…


Pronto perdió su interés en mí y levantó su cabeza para fijarse en Limy. Entrecerró los ojos y empezó a abrir las alas, dispuesto a volar directamente hacia ella, pero no dejé que volviera a despegar. Apunté directamente a su cara y le lancé una bola de fuego que lo tomó completamente por sorpresa. Ante el ataque, retrocedió un par de pasos aleteando estúpidamente. Seguidamente me lancé yo mismo contra él, dándole un fuerte placaje. Con eso lo derribé y usé el moldear tierra para dejarlo pegado en el suelo.


Estado:

Nombre: — 

Especie: Noctívago alasangre | Raza: —  

Nivel: 13 | Grado 2

PS: 116/292 | PM: 90/90

_________________________


A pesar de los dos fuertes golpes que recibió no murió, algo de esperarse de un grado 2. Me puse delante de su cara, que aún tenía algunas llamas prendidas y probablemente le habían dejado ciego, y preparé mi ataque más simple a la vez que más fuerte.


—Gracias por tu colaboración.


Tras decir eso disparé mi cañón de maná.


[Has obtenido 1083 de Experiencia.]

[Tu nivel ha subido a 5. A causa de tu especie, las estadísticas no suben.]


—Estupendo, una caza rápida y simple. Hasta subí nivel de una. Vamos a ver si encontramos más buitres de estos.


Limy se comió el cuerpo y nos pusimos a buscar más de estos pajarracos. Encontramos otro con bastante facilidad y lo matamos con la misma que lo encontramos.


[Has obtenido 867 de Experiencia.]


Por mala suerte, después de ese no encontramos más, incluso después de buscar durante un buen rato.


—Parece que no hay muchos monstruos alrededor de Cerbalón… A menos… Nah, no puede haber otro monstruo tipo ese limo que los asuste.


—Maestro, noto algo de nuevo.


—Estupendo, vamos a por él.


—No hace falta ir a por él.


—¿Qué?


Tiempo de decir eso, Limy saltó hacia un lado y noté como algo pasaba por allí simplemente por el ruido y las marcas de garras que dejó en el suelo. Al levantar la vista siguiendo las marcas pude ver una silueta al final. Se giró lentamente y lo único que pude apreciar bien fueron un par de ojos rojos. Para verlo con claridad encendí una bola de fuego y por fin descubrí lo que era.


Se trataba de una especie de perro enorme, de unos dos metros y medio de largo. En su espalda brotaban un par de alas como de murciélago y su cola, más que la de un perro, parecía la de un lemur. Sus patas tenían unas garras incluso más grandes que las de los pajarracos anteriores. Aunque eso era lo de menos para mí…


—Pero mi hijo, ¿qué te ha pasado en la cara? ¿No me digas que te la intentaron arreglar dándote un palazo en el morro? Deberías denunciar a tu cirujano…


Su cabeza estaba a medio camino entre uno de esos perros de mierda llamado pugs, carlinos o como mierda se diga, que tienen el morro completamente aplastado como si al nacer les dieran con una tabla en la cara, y un murciélago deforme, concretamente sus orejas. De su casi inexistente morro salían ocho colmillos enormes, cuatro arriba y cuatro abajo. Nos miraba mientras no paraba de babear por no poder cerrar bien la boca.


 [Bolstgron: Monstruo carnívoro nocturno. Su pelaje completamente negro le permite ocultarse perfectamente en la oscuridad y emboscar a sus presas sin que lleguen a saber qué les atacó. Es capaz de usar magia oscura con facilidad.]


Estado:

Nombre: — 

Especie: Bolstgron | Raza: —  

Nivel: 3 | Grado 3

PS: 2224/2224 | PM: 1739/1739

Estadísticas:

Vitalidad: 112 | Fuerza: 94 | Agilidad: 103

Intelecto: 79 | Poder mágico: 67

_________________________


—Vale, los grado 2 son bastante asequibles, pero un grado 3… ya es otra liga. Limy, esto va a costar un poco.


Esta situación era bastante complicada para mí. Al necesitar tener una bola de fuego ardiendo a mi lado para poder ver a esa cosa me era imposible utilizar otras magias. Lo único que podría usar serían habilidades. Eso me dejó bastante claro con cuál habilidad centrarme en aprender, el multihechizo.


El bolstgron fue el primero en atacar de nuevo. Tras lanzar un fuerte rugido que escupió sus babas por todos lados, cargó contra Limy una vez más. Era rápido, muy rápido. Le disparé un cañón de maná, pero no le conseguí dar simplemente porque en el momento en el que la habilidad estaba por alcanzarlo ya se había alejado de su trayectoria.


Limy no estaba armada en ese momento, así que usó lo único a su disposición, sus tentáculos pervertidos, tomando de frente el ataque del bolstgron. Probablemente nunca esperó encontrarse una niña pequeña con la capacidad de sacar tentáculos pervertidos de la nada, con lo que no pudo evitarlo y quedó atrapado entre unas desagradables y pegajosas ataduras. Aún así los tentáculos no parecían ser suficiente para retenerle. 


—Maestro, no puedo con él.


Empezó a retorcerse y tras dar un par de sacudidas con las que Limy casi sale volando, extendió sus alas y reventó los tentáculos, que salpicaron moco por todos lados. Luego miró a Limy con una mirada que parecía ser la de alguien bastante listo y frenó su ataque.


«¿Por qué se paró? No me digas que…»  

 

—¡Limy, esto es peligroso!


Tuve el presentimiento de que ese monstruo se había dado cuenta de que delante tenía un limo y usar ataques físicos no le serviría de mucho; acerté de lleno. Levantó una pata y sus garras se cubrieron de una energía aún más negra que su propio pelaje. En el momento que dio un zarpazo en el aire, tres cuchillas negras salieron disparadas en horizontal hacia mi pobre niña.


—¡No dejes que eso te golpeé!


Era imposible evitarlo saltando a un lado, con lo que la única opción para evitarlo era…


—¡Lícuate!


Limy reaccionó instantáneamente a mi grito, desplomándose sobre el suelo como una masa de moco azul. Las cuchillas pasaron por encima suyo por apenas un mero centímetro.


No pude esperar más y disparé la bola de fuego al bolstgron. Al notar la luz acercándose giró su cabeza y apartó el fuego con su ala. Otra vez todo se quedó a oscuras, dejando ver únicamente su silueta y sus ojos rojos clavados directamente en mí.


«Tendré que apañármelas a oscuras.»


Estaba claro que ese monstruo era listo y probablemente hasta nos entendía. En tales circunstancias, Limy podría pelear mejor en su forma original y la comunicación sería mejor por telepatía para que no se enterara de nada.


Limy, mantente así. Puedes manejar armas igual, ¿verdad?


Sí.


El pequeño limo extendió un poco su cuerpo y, con un tentáculo, sacó una espada. Yo volví a encender una bola de fuego. El bolstgron nos miró a ambos con bastante indiferencia. Al fijarse bien en la espada de Limy, prefirió enfrentarse a mí. Básicamente estaba diciendo que esa espada no le haría nada… Probablemente así sería.


—Así que vienes a por mí… Mejor así.


Ambos empezamos a correr a la vez. Sus patas dejaron un rastro negro a su paso y su velocidad aumentó considerablemente. Yo usé Impulso en el último momento para apartarme y disparé la bola de fuego justo después de evitarlo. La llama le dio en el costado, pero apenas pareció dejarle una casi inofensiva quemadura. Aproveché que estaba a su lado para lanzar una bomba de maná que lo empujó con fuerza. El bolstgron dejó salir un gruñido más de enfado que de dolor y volvió a cargar contra mí.


Al igual que hizo contra Limy, me lanzó esas cuchillas negras, esta vez en vertical. Levanté un poco la tierra a modo de escudo, pero no fui capaz de pararlas. En realidad pasaron con bastante facilidad a través de la tierra y se dirigieron hacia mí dejando un rastro a su paso. Para cuando creí que me darían, vi como un tentáculo me sujetaba y me apartaba de su trayectoria.


Maestro, ¿estás bien?


Sí, gracias…


El bolstgron aleteó un poco y se situó encima nuestro. En su boca empezó a acumularse energía negra, apuntando directamente hacia nosotros.


¡Sujétate fuerte a mí!


Después de ver que Limy se aferraba bien a mi pequeño cuerpo, salté con todas mis fuerzas para apartarme del ataque que venía. Esa energía salió escupida de su fea y aplanada boca como si fuera el aliento de un dragón. En el lugar que impactó, la tierra salió volando dejando un enorme surco a su paso, siguiendo nuestra huida. Cuando su ataque terminó no volvió a aterrizar, se quedó volando por encima nuestro mientras preparaba otro ataque parecido.


«Mierda, si sigue volando no podremos atacar bien…» 


Estando parado al lado de Limy, me fije en la espada que tenía. Era una espada vieja que había guardado hace tiempo. Si la bomba de maná no le hizo nada a esa cosa, esa espada menos, y tampoco es que valiera de mucho si ni siquiera podía alcanzar a su objetivo.


«Una espada vieja…»


Limy, ¿te apetece aprender a volar?


¿A volar?


¡Sujeta la espada encima mío! ¡Vamos a lanzarle un misil!


Como le dije, Limy levantó la espada por encima de mí. Cargué una bala de aire y la disparé directamente al pomo de la empuñadura. Ante el fuerte golpe, la espada salió como un proyectil, directamente hacia el bolstgron que volaba por encima nuestro.


—¡Chúpate esta!


Al ver la flecha improvisada, se apartó desesperadamente y la consiguió evitar por poco. Tras dedicarme una mirada de puro odio empezó su descenso en picado.


—Y el pronóstico del tiempo de esta noche es… ¡lluvia terrosa!  


El bolstgron no se dio cuenta que el pequeño limo ya no estaba a mi lado.


¡Ahora, Limy, suéltalo todo!


Limy había salido volando junto a la espada y se encontraba encima suyo.


Entendido.


Ante mi orden, mientras caía, Limy abrió su espacio interno y vació todo lo que habíamos recogido durante la construcción de la nueva sala secreta favorita de Aeldrya. Kilos y kilos de tierra y piedras se precipitaron a toda velocidad hacia el suelo.


—Deberías saber algo, donde cae una piedra, ¡la siguen muchas más!


Volví a apartarme con un gran salto y fue en ese momento cuando el bolstgron se dio cuenta de que algo estaba detrás suyo. Se giró a tiempo para ver como todo es monton de piedras y tierra le caía encima. El sonido del derrumbe artificial hizo eco en la noche y el polvo se levantó por todos lados. Limy cayó justo después, pero como limo que era, no se hizo daño alguno y volvió a mi lado como si nada. Cuando por fin todo se asentó, me acerqué al montón de runa junto a Limy de vuelta a su forma humana.


—¡Ojalá renazcas como una piedra!


La experiencia de esta muerte realmente se repartió entre nosotros dos… aunque la mayor parte se la llevó Limy… Bueno, eso tampoco era tan malo.


«Joder, no hay muchos monstruos cerca de la ciudad, pero son exageradamente fuertes… Ahora entiendo por qué nadie sale de casa por las noches. Entre estar oscuro y encontrarte monstruos de grado 2 de más de nivel diez e incluso grado 3… Las noches son peligrosas, lección aprendida. Aunque también podría usar esto a mi favor...»


—Vamos a recuperar el cuerpo por si acaso. Este no te lo comas, preguntemos antes a esa elfa pervertida si podemos sacar algún material útil de él. De paso, un núcleo de grado 3 tiene que ser valioso.


—Entendido.


Sacamos al bolstgron de debajo los escombros y regresamos a casa cuando el sol empezaba a salir. Al llegar, Aeldrya ya se había levantado y nos esperaba con ojeras.


—¿Dónde estabais?


—Salimos a cazar un rato.


—Cazar… por la noche… ¿Cazar qué?


—Bueno, conseguimos esto.


Limy sacó al bolstgron delante suyo. La cara demacrada de Aeldrya empezó a tener espasmos como la vez que vio la mazmorra.


—Cazasteis un bolstgron vosotros solos... durante la noche…


—Sí, ¿qué pasa con eso?


—¡Estas cosas son peligrosísimas! ¡La mayoría de la gente que se cruza con uno muere sin saber siquiera qué los mató!


—Bueno, admito que sufrimos un poco… De todos modos, ¿podemos aprovechar algo?


—Sin duda podemos...


Dio un gran suspiro y, tras sacar un cuchillo, se puso a su trabajo. Por mi parte volví a la mazmorra. Las ocho horas ya habían pasado.


«Veamos cómo quedó la cosa. Querida mazmorra mía, ¿creciste grande y sana mientras no estaba?» 


Abrí el panel de control y vi el estado de la sala. Tiempo restante: 7:52:32. No había bajado ni un minuto desde que me fui.


—¡¿Qué mierda está pasando aquí?!


[En el momento que el núcleo de la mazmorra la abandona, ésta queda completamente inactiva.]


—Helpy, amor mío, nunca me cansaré de decírtelo con todo mi amor….. ¡¿POR QUÉ MIERDA NO ME LO DIJISTE ANTES?!


[No preguntaste.]


—¡Aaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa!


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