Reencarné como una piedra - v1 - Capítulo 22


22 - Empezando un viaje

Emprendimos nuestro viaje cuando el sol ya se encontraba lo suficientemente elevado como para eliminar todo rastro de oscuridad. Salimos de la casa cargando un montón de equipaje… Bueno, ellas cargaban. Yo solo miraba escondido dentro de Limy.



¡Estabais esperando que saltara algún título llamado “machista” o algo parecido, ¿verdad?! ¡No jodáis, soy una piedra, no puedo cargar nada! ¡La víctima soy yo!

—Esta va a ser tu primera lección como aventurera, los viajes. Muchas veces nos vemos obligados a viajar de un lado a otro para cumplir ciertas misiones. Más vale que te acostumbres a cargar equipaje y acampar lo más rápido posible.

—No hay problema. Puedo cargar esto sin dificultad y no me importa acampar.

«Por supuesto que no hay problema. Limy ya le gana en fuerza a esta elfa loca. Aunque sería más fácil si lo metiera en su espacio interno… sería un auténtico problema que se supiera de tal habilidad…»

Quizás los elfos serían una especie privilegiada entre las… ¿no monstruo? Siquiera sabía cómo debería llamarlas. Lo que sea… La cuestión es que por mucho que chuleara de que ellos ganaban 3 puntos de estado por nivel no podía competir contra Limy. Puesto que ella era un monstruo, aunque fuera uno de bajo rango, seguía ganando 10 puntos por nivel. Su estado subía muy rápido.


«Cuando Limy alcance el mismo nivel que ella ya le habrá superado sin problemas, y sin siquiera necesitar una clase.»

[El nivel máximo de un limo azul es 15. Los elfos no tienen límite de nivel.]

«Helpy, amor mío… ¡no te lo pregunté! Aunque sea cierto… ¡déjame disfrutarlo por al menos unos pocos segundos!»

Empezamos a caminar hacia el sur de la ciudad. Desde allí tomaríamos la salida y luego nos adentraríamos en el condado, para más tarde seguir bajando hasta llegar a un pueblo lejano, dónde se olvidaron que el abecedario tiene más de una vocal, Clanara.

El condado era bastante particular. No podía sacarme su mapa de la cabeza. Básicamente era idéntico a un maldito trozo de pizza. Clanara se encontraba justo en medio de la parte más delgada de esta. Ya sabéis, justamente esa en la que, te lo montes como te lo montes, siempre se te termina cayendo la mitad del contenido, dejándote solo con la pasta…

—No me gusta usar la puerta sur, pero es el camino más rápido.

Aeldrya dejó caer un comentario un tanto extraño cuando ya estábamos llegando a la puerta. No tardé en darme cuenta del motivo.

—Diot, mira por allí. ¿No es esa la orejuda aprovechada?

—Tienes razón, Tupid. Y no solo eso, le sigue la pordiosera del otro día. Son la pareja perfecta. Un par de inadaptadas de la ciudad.

«Otra vez el idiota y el estúpido… Ya es mala suerte encontrarlos de nuevo…»

Puesto que Aeldrya pasó sin decir ni una palabra, aunque con una cara bastante desagradable, me imaginé que era hasta normal para ella…

—Por lo que veo ya los conociste anteriormente… —le preguntó Aeldrya a Limy.

—No me acuerdo.

«¡Yo sí!»

—Ya.. ya veo… Ese par son conocidos como los tontos de la puerta sur. Son un par de retrasados que no valen para nada. Siempre les mandan a vigilar la puerta sur, en la que no hay nunca nada interesante que hacer. Viven en su mundo y hablan entre ellos como si pensaran que nadie les puede escuchar… Siquiera se molestan en hacer su trabajo y vigilar a la gente que entra y sale.

«“Los tontos de la puerta sur: Idiota y Estúpido”. Me pregunto si tendrán ese título de verdad…»

Acababa de descubrir algo nuevo del mundo, también había funcionarios en él.

Salimos de la ciudad tras pasar por la segunda puerta sur, donde ya nos controlaron un poco más. A partir de allí nos esperaba un largo viaje de cuatro días a pie hasta Clanara. La idea era hacer una parada en algún pueblo a medio camino si era posible, si no nos tocaría acampar.

—Va a ser un viaje largo y duro. Para mí no hay mucho problema, pero para ti puede ser complicado. Si necesitas ir descansando avisa sin miedo alguno, no es del todo necesario apresurarse si eso va a ser un sobreesfuerzo para ti.

—No hay problema.

—Tú…. Está bien, aprenderás con tu propia carne lo que es el dolor muscular y la fatiga de un largo viaje. Y no solo eso, prepárate para afrontar los peligros que vayan saliendo de tanto en tanto. Veremos las ganas de repetir un viaje que te quedan después. ¡Voy a forzarte al máximo!

«Sí, sí… Veremos a quién no le quedan ganas luego…»

—No hay problema.

—¡Maldita niña! ¡Tú lo has querido!

No fue difícil notar como el ritmo de Aeldrya aumentó bastante. Con sus 54 de agilidad le era fácil moverse a altas velocidades. Simplemente andando ya superaba el ritmo de Limy… Eso y que sus piernas eran bastante más largas... Siquiera estaba corriendo y ya empezaba a dejarla atrás.

—¿No decías que no hay problema? ¡No te quedes atrás!

¡Maldita elfa! ¡Limy, demuéstrale quien manda!

Entendido, maestro.

Limy empezó a correr para ponerse a su lado. Poco a poco, Aeldrya fue subiendo el ritmo, hasta que también terminó corriendo. Probablemente hubiera podido dejar muy atrás a Limy, pero se contuvo lo suficiente como para no perderla de vista. Aún así, Limy terminó corriendo al máximo. Tras una media hora corriendo paró.

—No me lo puedo creer… ¿Cuánta agilidad tienes?

—Veintitrés.

—¡Imposible! ¡No puedes tener tanta siendo apenas un nivel 5 y sin una clase orientada a ella!

Otra vez la niña habló de más… Empezaba a preferir que tuviera la boca llena de comida a que hablara…

—Definitivamente no eres una persona para nada normal… Acaso…

Aeldrya puso una cara exageradamente seria.

—¿No tienes ni habilidades ni títulos? Difícil de creer… Estadísticas muy altas, pero sin habilidades ni títulos… No me estarás engañando, ¿verdad?

Se quedó mirando a Limy inquisitivamente durante unos instantes, pero al final suspiró y se dio por vencida.

—Como sea, no te puedo culpar… A fin de cuentas todos escondemos algo…

«Si en tu caso es ser una pervertida… no lo haces muy bien…»

Aledrya se tocó la barbilla con la mano derecha y se quedó pensando sin moverse del sitio ni dejar de mirar a Limy.

—De todos modos no sirve de nada tener estadísticas altas si no tienes buenas habilidades para aprovecharlas. Ven, te voy a enseñar un par de habilidades básicas del combate cuerpo a cuerpo.

—Entendido.

—La primera se llama “Impulso”. Por su nombre es fácil de entender lo que hace, aumentar tu velocidad considerablemente durante unos instantes. Es una buena habilidad para lanzarse encima de tu enemigo o escapar de un ataque. El problema es que cansa mucho y el consumo de maná es bastante grande. Aún así, para clases como los guerreros, que no dependen del maná para todo, es una gran habilidad.

Como indicó, le enseñó la habilidad. Se preparó en una dirección despejada de obstáculos y la activó. El resultado fue que recorrió una distancia de unos quince metros en apenas un segundo. A un corredor olímpico le encantaría tener esta habilidad.

—La siguiente es “Corte”.

«¿Y qué hace esa, quitar arbustos que bloquean caminos?»

—Permite lanzar un golpe rápido y más afilado de lo normal al rodear con maná un arma con filo. En niveles altos puedes cortar incluso con armas sin filo.

Desenfundó su espada y también nos la enseñó. Dio un corte tan rápido que a duras penas pude ver un rastro de luz por donde pasó.

—Como no tienes talento para la magia te entrenaré únicamente con el cuerpo a cuerpo. Espero que aprendas lo antes posible estas dos. Cuando las domines te enseñaré más.

—Entendido.

Limy empezó a intentar lanzar las habilidades bajo las instrucciones de Aldrya. Según su explicación, era algo parecido a lo que hice yo cuando aprendí Rodar. Aunque había un problema… Limy no lo conseguía por mucho que lo intentara. Después de media hora de entrenamiento Aeldrya decidió retomar el camino.

—Tampoco esperaba que lo lograras en un momento. Por ahora descansa, ya seguirás entrenando en otro momento más adecuado. 

Y así seguimos avanzando por el camino, con Limy meneando la espada incluso mientras caminaba. Al final Aeldrya misma le obligó a parar porque la ponía nerviosa.

«Aunque me parece raro… Yo aprendí habilidades muy rápido…»

[Las criaturas artificiales no pueden aprender habilidades por sí mismas. Una vez creadas quedan limitadas únicamente a las que se les dio.]

Ante la respuesta de Helpy sentí que mi peso aumentaba hasta volverme una roca de dos toneladas. Se incrementó aún más al ver que Limy seguía meneando la espada de tanto en tanto a pesar de que Aeldrya le dijo que parara. Daba gracias a por lo menos haberla creado élite.

«¿Debería decirle? Probablemente sí… Si se entera luego el golpe será peor.»

Reuní el valor suficiente y le hablé claramente.

Limy… No hace falta que intentes aprender eso… No puedes… Por lo visto los monstruos creados no pueden aprender habilidades nuevas...

Al escuchar mi mensaje paró de menear la espada y la enfundó de nuevo.

Entendido… maestro.

Era difícil saber el estado de ánimo de Limy, ya que su cara y tono de voz nunca cambiaban… Sin embargo, esa pausa que hizo en medio de la frase dijo mucho al respecto. Yo me sentiría incluso peor si llegaba a enterarme de que no podría aprender habilidades… Me habría quedado toda la vida plantado en el suelo…

De todos modos, el viaje siguió, y bastante más rápido de lo que Aeldrya imaginó. Quitando las pausas para comer y algún que otro monstruo o animal poco problemático, caminamos todo el día a un buen ritmo.

Cuando ya quedaban como mucho un par de horas para llegar al pueblo me di cuenta de que Aeldrya no paraba de echar cortas miradas a Limy. Al principio eran bastante distantes entre ellas, pero poco a poco se hicieron más seguidas e indiscretas.

Esta elfa pervertida no para de mirarte… ¡Me está poniendo nervioso! ¡¿Pregúntale qué coño quiere?!

—¡¿Qué coño quieres?!

—Tú co… ¡¿Cómo duras tanto?!

—¿Cómo duro tanto?

—Ehm… ¿Te estás aguantando de ir al baño?

—No.

—¡Imposible! ¡Hemos estado todo el día juntas y no te he visto ir ni una sola vez!

Había olvidado por completo la situación… Obviamente, alguien se preguntaría eso… Sobre todo las chicas, que suelen ir de dos en dos al baño… Aunque se me ocurrió la mejor excusa del mundo. Se la dije rápidamente a Limy para que le respondiera…

—¡Las damas de verdad no van al baño!

—¡Eso es solo una excusa!

«¡Mierda! ¡Si no os la creéis ni entre vosotras para qué la usáis siempre!»

Al final terminamos convenciéndola al decirle que ya iría al llegar al pueblo… La cara de Aeldrya no mejoró mucho, pero terminó aceptando… Empecé a creer que quería ver a Limy meando o peor… Imaginaciones mías… Sí, imaginaciones mías… Probablemente…

0 comentarios:

Publicar un comentario