Reencarné como una piedra - v1 - Capítulo 15


15 - Un auténtico depredador

Nuestro camino era incierto. El mapa era una herramienta magnífica, pero estaba en blanco… Aunque no lo podía negar, disfrutaba explorando.

—Maestro, ¿hacia dónde vamos?

Primero que nada deberíamos encontrar un camino. Recorrí esta zona durante un tiempo y no fui capaz de ver uno… pero teniendo en cuenta la época en la que estamos la mejor idea será seguir el río. Las ciudades necesitan grandes abastecimientos de agua… Si mi intuición no me falla encontraremos una tarde o temprano.

Empezamos a andar dirección al río en el que me caí… Había una buena distancia, por lo que tardaríamos bastante en llegar. Además, antes necesitaríamos cruzar ese bosque lleno de bichos asquerosos. Aunque esos bichos ya no serían un problema.

Bien, todo recto, Limy. Nos espera un largo viaje.

Aún tenía más o menos claro el camino y, sumando la diferencia de velocidad entre un limo andando y otro arrastrándose, llegamos al bosque bastante más rápido de lo que me esperé.

«Me pregunto cuán fuerte será Limy. Después de todo sigue siendo un nivel 1. Helpy, ¿qué sabes tú?»

[La fuerza de un élite varía mucho dependiendo de su especie. No se conocen casos naturales de limo azul con tales características. Tampoco hay maestros de mazmorra tan estúpidos como para crear élites de un monstruo tan débil, inútil, y con tan poca capacidad de crecimiento como un patético limo azul.]

«¡No hace falta decirlo así! ¿Acaso sigues enfadada? ¡Ah!, quizás sea… ¿Estás celosa de Limy? Ya veo, ya veo. No te preocupes, nunca te abandonaría, ¡nunca! Tú sigues siendo mi compañera número uno. Y ella es… como mi hija.»

Tampoco tardamos en llegar a la zona cercana al río… donde la tierra empezó a removerse... Un lagarto de un color verde amarillento salió de la tierra.


«¡Tú otra vez!»

¡Limy, rápido, déjame salir!

Limy me sacó tal y como le dije. Lentamente me acerqué al lagarto y me paré delante suyo. Él hizo lo mismo y se plantó a un palmo delante de mí mientras entrecerraba los ojos. Ambos estábamos dispuestos a pelear con nuestra vida en juego.

«Ha pasado mucho tiempo… Tenía ganas de verte de nuevo. Esta vez no pienso huir… No soy la presa, soy el cazador. ¡Prepárate para morir!»

—Maestro, yo me encargo.

«¿Eh?»

Pero nuestra épica batalla a muerte fue interrumpida. Sin darme tiempo a responder, un tentáculo salió disparado y enredó al comepiedras…

«¿Eh? ¿Ah? ¿Uh?»

En el momento que me giré vi a Limy con el comepiedras intentando escapar de su agarre. Entonces abrió la boca… una exageradamente agrandada boca... y lo dejó caer dentro. Solo quedó afuera la cola… que terminó siendo tragada como un espagueti.

«El que quería comerme ha sido comido… Por fin entiendo el motivo por el que todos los animales se apartan de los limos… ¡Son exageradamente terroríficos!»

Esto… ehm... ¿Está bueno?

—No tengo la capacidad de distinguir el sabor.

Ah… Bueno… Que aproveche…

«Esta noche tendré pesadillas… Cierto, por suerte no duermo…»

Empezamos a seguir el río como teníamos planeado. Durante todo el rato que pasamos caminando no apareció ningún otro enemigo. Después de ver lo que le había pasado a ese lagarto no cabía la menor duda de que ni un solo animal o monstruo se nos acercaría.

Las horas pasaron. Dejamos atrás el bosque tiempo ha y seguíamos sin ver ni un solo rastro de civilización. No puedo asegurar la cantidad de kilómetros que recorrimos, probablemente unos treinta. El mapa mostraba todo nuestro camino al lado del río. Empezamos viajando hacia el sur, pero terminamos desviándonos ligeramente hacia el este.

¿No estás cansada?

—No te preocupes, maestro. Un limo no siente fatiga, sueño ni hambre.

Vaya, somos más parecidos de lo que pensé.

Y cuando por fin empezaba a resignarme a no encontrar vida inteligente vimos un camino propiamente dicho.

¡Por fin! Si hay caminos hay personas. Limy, ¡ve por aquí!

Al seguirlo durante unos pocos minutos por fin nos encontramos a los primeros humanos… Tres tipos con bastante mala pinta y una desagradable sonrisa en la cara se acercaron a Limy.

—@#~$%&...

—Maestro, ¿qué ha dicho?

«La madre que te parió… ¡Habla español, leñe!»

[Soporte lingüístico activado.]

—¿Me estás escuchando niña? ¿Por qué vas desnuda? ¿No tienes frío? Yo podría calentarte, je, je, je.

—Ya le entiendo, maestro.

Yo también… Y no me gusta lo más mínimo… ¿Lo que acaba de decir siquiera se puede considerar legal?

Además tampoco eran muy inteligentes que digamos. Estando desnuda, Limy no parecía exactamente “humana”, pero esos idiotas no parecían haberse dado cuenta.

—¿Maestro? Como sea, ven con nosotros mocosa.

Uno de esos hombres cogió a Limy de la muñeca con su sucia mano. En ese momento me empezó a entrar una rabia impresionante.

«¿Qué le intentas hacer a mi hija?»

Acto reflejo empecé a cargar maná, pero antes de llegar a disparar Limy cogió esa misma mano con la suya y empezó a apartarla con facilidad.

—¡Ugh! ¡¿De dónde saca tanta fuerza esta niña?!

—Hey, imbécil, ¿te está ganando una niña?

—¡Déjate de bromas! ¡Esta niña tiene mas fuerza que un hombre adulto! ¡Qué me sueltes mocosa!

La fuerza de Limy no parecía ser suficiente para romperle el brazo al hombre, pero si para hacerle bastante daño.

—¡Se acabó! ¡Si no quieres soltarme di adiós a tu brazo!

Ese mismo idiota desenfundó su espada y cortó con fuerza el brazo de Limy.

¡Limy! ¡¿Estás bien?!

—Perfectamente, maestro.


Miré su estado por precaución… Incluso después de que le cortaran un brazo no perdió ni un solo punto de salud… Suspiré aliviado al mismo tiempo que esos tres se quedaban mirando el muñón de la niña… que goteaba moco.

—¡Esta niña no es humana!

«¡Tampoco es que fuera muy difícil darse cuenta antes, imbécil!»

Los otros dos sacaron las armas y la atacaron a la vez. Me dio otro salto el corazón al ver como las tres espadas apuñalaban en el pecho y cabeza de Limy… aunque tampoco le hicieron nada.

«Jajajaja, malditos limos… Realmente son completamente inmunes al daño físico… ¡¿Desde cuándo eso es ser un monstruo débil o inútil?! Jodeos trío de energúmenos, esto es lo que pasa por meteros con mi hija.»

Empieza a ser hora de terminar esto, ¿no crees? ¡Aplástalos con tus tentáculos!

—Por supuesto, maestro.

Del muñón cortado empezaron a salir tentáculos azules. Rodearon sin piedad a esos tres, que gritaron en desesperación… Y algo más...

—¡¿Qué es esto?!

—¡Jiiiiii! ¡Está viscoso!

—Kyaaaa~

«Un momento… Espera… Esto… ¡Aaaaaaaaaaaaaaaaa!»

Los tentáculos empezaron a enredarse en los tres hombres… Los tres quedaron empapados con el moco líquido que segregaban mientras los frotaban intensamente.

«¡No! ¡No! ¡No! ¡Paraaaaaaaaaaaaaa! ¡Aaaaaaaaaaaaa! ¡Los tentáculos no son para usarse así! No, no, ¡nooooooooooo! ¡Por lo menos no en hombres! ¡Aaaaaaaaaaaaaaaaa!»

[Resistencia a la demencia ha subido al nivel 3.]

«Los tentáculos no se usan así... No se usan así… No se usan así… No se…»

—Maestro, ¿estás bien?

¡Nunca en mi vida estaría bien después de ver esto! ¡Te dije que los atacaras, no que los… ¡Lo que sea!

—Esta habilidad no tiene poder ofensivo y no tengo otros tentáculos.

¡¿Ah?!

«Mierda… Debería haber terminado de leer la habilidad…»

Por lo menos era una buena atadura… Si no me hubiera creado un trauma para toda la vida la consideraría una gran habilidad…

—Maestro, ¿me los puedo comer?

¡¿Cómo?! ¡Limy, no comas basura!

—No son basura, son humanos.

No, no me refería a eso… Bah, qué más da... Si comes mierda cagas mierda, si no, también. Cómetelos si quieres.

—Maestro, yo no cago.

Otra vez, no me refería a eso...

Lo siguiente que vi… me creo un trauma peor…

No te comas sus pertenencias, nos pueden ser útiles.

—Eftenfdido, maeftro.

No sé que me atormenta más... que los hayas guardado en el espacio interno para más adelante o que me hables mientras chupas un brazo como si fuera una piruleta…

Encontrarme con estos tres me recordó que no era buena idea tener a una niña caminando en pelotas por todos lados. Intentamos que Limy se pusiera la ropa de uno, pero la diferencia de tamaño era mucha, así que terminó únicamente con una camisa. Cortamos parte de las mangas para que se adaptara y con un cinturón hicimos algo parecido a un vestido patético… Mejor que ir desnuda… aunque no arreglaba el problema de las bragas…

Cierto, ¿ganaste experiencia al matarlos?


Yo mismo y me di cuenta de que sí, hasta había conseguido subir de nivel. No obstante, sus estadísticas no habían subido desde la primera vez.

Pues parece que al igual que yo no subes las estadísticas con el nivel. Es una pena... pero nada le podemos hacer.

—Sí que suben. No asigné los puntos aún porque esperaba que me dijeras dónde hacerlo, maestro. Tengo diez.

Me quedé en silencio. El viento soplaba una vez más, dejando pasar nuevamente un sonido bastante adecuado para la ocasión.

Asígnalos como te dé la gana… Después de todo son tus puntos...

—Entonces lo pondré todo a poder mágico. Es la estadística más baja.

¡Ni se te ocurra hacer eso!

Salté al instante. Al escucharla decir eso casi me dio un ataque al corazón.

«En serio, ¿a quién se le ocurre asignar todos sus malditos puntos a la estadística más baja y que sin duda alguna no usa? ¡El que lo haga es idiota! ¡¿Nunca jugó a un juego de rol o qué?! ¡Te dejaría con un personaje mal hecho e inútil!»

Al final terminé siendo yo quién asignó los puntos. Limy aún no tenía muchas estadísticas ni una orientación de cuál sería su camino, pero sin duda alguna sería física. No me imagino un limo lanzando magias por todos lados. Aún así, asigné un par de puntos al intelecto y el poder mágico por si acaso… ¡Pero solo un par!


El resultado me agradó bastante. Lo único que me tenía algo extrañado era esa suma de puntos. Diez por nivel me parecía una cantidad exagerada. Cualquiera se daría cuenta al hacer unos cálculos rápidos de la cantidad de puntos que serían a niveles altos. Por suerte, Helpy respondió como siempre.

[La cantidad de puntos por nivel depende mucho de la especie y raza. En el caso de los monstruos, sobre todo los artificiales, suele ser un valor fijo para todos los de un mismo grado. Los élite consiguen el doble de puntos que un monstruo normal. Por otro lado, ganan la experiencia la mitad de rápido que los demás.]

Al recordar la aberrante cantidad de puntos de experiencia que se necesitaban en los niveles superiores al 10 no pude hacer más que reír irónicamente ante ese hecho. Mi querida Limy podía parecer un personaje roto a simple vista, pero al final solo resultó ser el doble de fuerte que un limo normal… Me decepcionó un poco... Eso sí, era muchísimo más fuerte que un humano común. Me reconfortaba un poco… y a la vez deprimía… ¡También era mucho más fuerte que yo!

Si hay humanos significa que no puede haber una ciudad o pueblo muy lejos. Vamos de una vez… Espero que los demás humanos no sean como estos tres...

Cuando el sol empezaba a ocultarse pudimos ver en la lejanía lo que parecía ser una ciudad. Nos costó un día entero de viaje, pero por fin conseguimos alcanzar un lugar habitado.

—Maestro, ¿estás seguro de ir a una ciudad?

Bueno… Empiezo a no estarlo tanto.

Era una ciudad grande. Al estar cerca del río se podían ver canales de agua dirigiéndose directamente dentro de la ciudad, que estaba completamente rodeada por altísimos muros de piedra. Y aunque mi alma ardía con ganas de conocer de cerca un lugar así, habría preferido llegar a una ciudad más pequeña o incluso un pueblo.

«Si descubren a Limy no dudarán en matarla…»

Nos acercamos un poco a la entrada de la ciudad para observar. Tres guardias la vigilaban atentamente…

Esos tres eran retrasados y siquiera se fijaron en los detalles que te diferencian claramente de un humano… Con ropa la cosa ya cambia un poco… solo quedaría la parte de los ojos para arreglarlo del todo. De todos modos preferiría no arriesgarme a plantarme delante de unos guardias atentos a todo nuevo visitante en la ciudad.

—¿Nos alejamos?

Mmmm, creo que tengo una idea.

Esperamos a que cayera por completo la noche y todo se quedara a oscuras. Limy volvió a su forma original, que destacaba bastante menos, y nos acercamos a una parte del muro sin vigilancia.

Por aquí podemos pasar. Voy a abrir una pequeña grieta por la que podamos meternos. Vigila que no venga nadie mientras.

Entendido, maestro.

Empecé a abrir lentamente un agujero en la muralla sin hacer ruido. Tenía planeado hacerlo del tamaño de dos puños… pero en el momento en que tenía el diámetro de una canica…

Así es suficiente, maestro.

Quizás para ti, pero yo por aquí no pa… sooooooooooo.

Y esos mismos tentáculos me cogieron y me tragaron de nuevo… directamente al espacio interno de Limy… De esta manera cruzamos la muralla, colándonos entre las grietas de la pared…

«¡Aaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa! ¡Por lo menos escupe a estos tres antes de meterme a mí!»

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