Reencarné como una piedra - v1 - Capítulo 14


14 - Ahora yo... ¿soy la mazmorra?

Me esforcé por recuperar la calma y analizar mis alrededores detenidamente. Como ya me había percatado desde el primer instante que había abierto los ojos, nada me era conocido ni tenía noción alguna de por qué estaba tirado justo en la misma nada.

Me encontraba en medio de un verde campo lleno de hierba que me llegaba hasta la cintura y árboles por lo menos treinta veces más altos que yo. A lo lejos se podían divisar los picos de unas altas montañas nubladas.

«¿Cuáles son esas montañas?»

Conocía bastante bien las montañas de la zona ya que había pasado cinco años enteros de mi vida recorriéndolas, y normalmente las podía reconocer de un solo vistazo. Sin embargo, esas no las había visto en mi vida.

«Ehm… Pedro, lo repito, ¡mantén la maldita calma!»

No solo estaba en un lugar completamente desconocido, tampoco podía ver rastro alguno de actividad humana cerca de mí. No fui capaz de observar siquiera un poste de teléfono o de cableado eléctrico, ni carretera asfaltada o simple camino de tierra. La longitud de la hierba que me rodeaba también me hacía pensar en que nadie se encargaba de cuidar estos lares. Excursionistas tampoco parecían pasar regularmente por allí, ya que no había rastro alguno de que esa misma hierba hubiera sido pisada por seres humanos recientemente.

Lo estaba intentando con todas mis fuerzas, pero no estaba siendo capaz de mantener la calma por mucho que me lo repitiera. Estar perdido en un lugar que nunca había visto anteriormente no era lo peor, lo peor era que no me podía mover ni un milímetro. Mi cuerpo no respondía a nada de lo que le ordenaba. Es más, no podía notar ni una sola parte.

«Un momento… ¡No hagamos copiar pegar del primer día! ¡Claro que me conozco todo esto, estoy exactamente en el mismo jodido lugar en el que aparecí!»

Abrí el estado para comprobar que había cambiado con la evolución, pero todo seguía igual… a excepción de un par de cosas… Bueno, siquiera llegué a revisar los apartados de estadísticas y habilidades… con el primero fue suficiente para hacerme llorar.


«¡Aaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa! ¡Aaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa! Y más ¡Aaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa!»

Empecé a rodar en círculos a toda velocidad. Lo hice tan rápido que no tardaron en aparecer círculos bastante profundos grabados en la hierba. En dos días un viajero pasó por allí y los vio. Años después aún se debatía qué tipo de criatura pudo dejar tales marcas inexplicables.

«Vale, calma, calma, calma… ¡¿Cómo voy a calmarme?! ¡No quiero ser una maldita mazmorra!»

No sé si fue gracias a la resistencia a la demencia o a que al final ya ni tenía fuerzas para desesperarme que conseguí calmarme.

«Analicemos la situación. Mi cuerpo parece seguir siendo exactamente el mismo. A parte de mi raza nada más ha cambiado. Ni las estadísticas, ni las habilidades, nada de nada. Tampoco estoy atrapado dentro una asquerosa cueva donde la luz no llega… por lo tanto no estoy obligado a vivir en una mazmorra… ¿verdad? Puedo seguir mi vida como hasta ahora…»

No obstante, algo debería haber cambiado al evolucionar. No podía ser que el único cambio fuera el del nivel… No era nada lógico…

«Creo que voy a arrepentirme… ¿Control de mazmorra?»


«Lo sabía…»

[Título adquirido: Maestro de mazmorra (Lvl -).]

«¡Pero me cago en...! ¡Siquiera hice nada aún!»

Terminé resignándome. Después de todo, era innegable que me llamaba un poco la atención. Sobre todo la parte de crear monstruos. Quizás era la oportunidad perfecta para conseguir un compañero.

Seleccioné la opción de crear monstruo. Se abrió una pantalla con un listado de monstruos que podía crear. Sorprendentemente, la mayoría de ellos eran los mismos que me había encontrado dentro de la mazmorra.

«Parece que solo puedo crear monstruos con los que he luchado.»

Todos eran terriblemente caros. Con estos miseros 100 puntos no llegaba a crear ni un dedo del pie de alguno de ellos. Sin embargo, en medio de todos esos monstruos caros encontré uno que solo costaba 10 míseros puntos. Uno que se me hacía bastante nostálgico, el limo azul. No tenía muy claro cuánto tiempo había estado atrapado dentro de esa mazmorra, pero creo que había sido aproximadamente una semana. No era la gran cantidad de tiempo, pero me sentía como si hubiera pasado una eternidad.

«¡Decidido! Tú serás el primer monstruo que cree.»

Lo seleccioné y una gran pantalla de personalización se abrió delante de mí.

«¿Es en serio? Casi parece como si estuviera creando un nuevo personaje de un juego… Aunque está el botón de por defecto… ¡Pero ni hablar! Es mi primer monstruo y lo voy a personalizar hasta el final.»

Tenía 30 puntos a repartir entre sus estadísticas. Cada una de ellas tenía un “+” y un “-” al lado. Tras pensarlo un poco, lo dejé en:

Vitalidad: 9
Fuerza: 6
Agilidad: 7
Intelecto: 5
Poder mágico: 3

Así quedaron las estadísticas siendo un monstruo de nivel 1. Podía subirlo de nivel gastando puntos extra. También podía subir sus estadísticas usando más puntos… pero decidí no tocarlo más por el momento.

Lo siguiente que apareció fueron las habilidades y habilidades especiales disponibles para él. Las habilidades normales no eran muy llamativas, así que las dejé de lado. En cuanto a habilidades especiales sí que encontré algunas bastante interesantes.

[Espacio interno: Permite guardar objetos en el interior sin tener en cuenta la masa y el tamaño. La capacidad aumenta con el nivel.]

«Esto parece ser muy útil. Lo apuntaré por el momento. A ver qué más hay… Látigo de moco… Cañón de moco… Prisión pegajosa…»

La mayoría de habilidades ni las leí. Con el nombre ya intuía qué hacían. Seguí ignorando una tras otra, hasta que mis ojos se fijaron en una en concreto…

«¡¿Pero qué barbaridad es esta?!»

[Tentáculo del limo pervertido: Permite al limo generar tentáculos de moco por encima de su masa máxima. Estos tentáculos están cubiertos por un líquido viscoso capaz de…]

«No hay necesidad alguna de seguir leyendo por más tiempo esta aberración..……….. ¡¡Me la quedo!!»

La seleccioné sin pensármelo dos veces seguidas… Lo siguiente en llamarme la atención fue la habilidad “Mímica”. Como ya se intuye con el nombre, era una habilidad que permitía al limo tomar la forma de algún objeto o transformarse en alguna otra criatura… Aunque costaba 35 puntos… pero tampoco es que hubiera muchas cosas más interesantes que seleccionar.

Al final terminé quedándome solo con las tres anteriores. Un total de 60 puntos: 35 la mímica, 15 el espacio interno y otros 15 el látigo. Sumado a los 10 iniciales, me dejaba con 30 puntos libres. Pensé en gastarlos para dejarlo en un nivel decente, pero caí en una opción que ponía “élite”.

«¿Qué es esto de élite?»

[Un monstruo élite tiene dobladas sus estadísticas iniciales y su crecimiento también se duplica. Además, a diferencia de un monstruo artificial común, es capaz de subir de nivel por si mismo.]

«¿Te fusionaste con la mazmorra, Helpy? Bueno, iré a por esto mejor. La idea de que mi primera creación se quede siempre en el mismo nivel no me gusta.»

Seleccioné la opción de élite y cambié un par de puntos antes de seguir. El resultado final de sus estadísticas fue:

Vitalidad: 18
Fuerza: 12
Agilidad: 14
Intelecto: 10
Poder mágico: 6

Ya solo quedaba el último paso.

[Selecciona el sexo del monstruo.]

«¿Los limos tienen sexo? Como sea, pero… ¡¿de verdad me preguntas esto?! ¡Obviamente femenino!»

Y con esto último terminó la configuración de mi primer monstruo… No, quedaba algo… No le había dado un nombre. Por lo visto no era necesario, pero ni de broma la dejaría sin uno… aunque no se me ocurría ninguno decente...

«Nunca se me dio bien esto de pensar nombres… Bueno, puesto que te creé recordando a ese limo que me encontré te voy a llamar Limy. Sí, ese está bien… supongo... Lo que sea, ¡vamos allá! ¡Terminar!»

Una luz me envolvió y salió disparada hacia delante de mí. Poco a poco empezó a tomar forma, hasta que un pequeño limo se había formado.

«Pero que tierno que es… ¿Esto es lo que se siente al tener un bebé? No… probablemente no… Un momento… ¿No es realmente mi hija? Soy una piedra que parió un limo… Cada vez estoy peor.»

¿Maestro?

Una voz sonó dentro de mi cabeza. Me asusté por un momento y miré a todos lados…

«Un segundo… Limy, ¿eres tú? ¿Qué está pasando?»

[El maestro de mazmorra puede comunicarse mentalmente con sus monstruos. Si el monstruo es lo suficientemente inteligente, si se le permite, también podrá hablar.]

¿Maestro?

¡Ah! Perdón, perdón. ¿Puedes escucharme?

Claro, maestro.

Me llené de júbilo. Por primera vez en mi nueva vida estaba hablando con alguien… El problema era que no se me ocurría nada que decir.

«Bueno… primero que nada, veamos si puedo ver su estado.»


«Tiene casi la misma cantidad de PS que yo siendo apenas nivel 1… ¡No es justo! Bueno... mejor no pienso en eso por el momento… Quiero ver como funciona la mímica esta.»

Limy, ¿puedes transformarte en humana?

Lo voy a intentar, maestro.

Limy empezó a agitarse de arriba abajo y su cuerpo empezó a cambiar hasta tomar forma humanoide. Seguidamente, el moco azul cambió de color, hasta volverse idéntico a la piel humana. Su pelo formó dos largas coletas azules y un par de ojos del mismo color, aunque sin pupila, se abrieron… Quedó un problema insignificante…

Esto… Limy… ¡¿por qué estás desnuda?! Y peor, ¡¿por qué tomaste la forma de una niña?!

—Seguí tus deseos, maestro.

¡Oh!, hasta puedes hablar con esa fo… ¡No, eso ahora no importa! ¡Yo no te dije que te transformaras en una niña! ¡Y mucho menos sin ropa!

—No puedo crear ropa y no tengo el tamaño suficiente para un aspecto distinto.

¡Ah! Pues eso tiene lógica… ¡Aunque no soluciona el problema!

—No importa, maestro. Así está bien.

¿Qué así está bien? ¡¿Qué está bien?! Mira Limy, voy a decirte algo que quiero que te grabes en la cabeza para toda la vida. Debes actuar siempre de acuerdo a la siguiente frase...

—Entendido, maestro.

Hagas lo que hagas… ¡ponte bragas!

Se hizo un silencio entre nosotros. Limy me miraba con una cara completamente inexpresiva. Sus ojos, que no reflejaban señal de vida alguna, también estaban clavados en mí.

—Pero maestro, no tengo ningunas a mano. No puedo ponerme bragas ahora mismo.

Debemos conseguir unas pronto. Aunque...

Fijándome mejor en ella, no tenía pezones. Tampoco parecía existir nada entre sus piernas...

Mmmm. Bueno, sin pezón no hay censura… Supongo que está bien por el momento...

—Maestro, ¿qué vamos a hacer ahora? ¿Vas a crear una gran mazmorra?

¡Una mierda pinchada en un palo! ¡Yo me largo lo más lejos posible de cualquier mazmorra existente! ¿Vienes conmigo?

—Por supuesto, maestro.

Empezamos a caminar de nuevo por el prado. Me acordé de lo que sufrí los primeros días que llegué.

Recuerdo que aquí mismo me trago un limo… En esos tiempos mi única manera de viajar era dentro suyo… La verdad es que era cómodo.

—¿Maestro, quieres estar dentro de mí?

Limy… Conozco perfectamente el significado de esa frase… ¡y aún así no puedo evitar sentirme perturbado por ella!

Si darme opciones a decir nada más, Limy me recogió y me metió dentro suyo. A pesar de que su exterior parecía ser piel, su cuerpo seguía siendo moco por dentro.

«Sí, he vuelto al primer día…»

Así fue como emprendimos nuestro viaje por el mundo. ¿Nuestro primer destino? Buscar civilización.

***

No muy lejos de ese par, una figura completamente cubierta por una túnica morada se acercaba al río. La capucha no le cubría la cara por completo, así que era posible ver parte de su rostro además de sus manos, ambas partes de color rojo. La capucha estaba abultada siendo también incapaz de ocultar el par de largos cuernos que crecían en su cabeza. Finalmente estaba la larga cola terminada con una punta de flecha que se sacudía al compás de sus pasos.

—Con lo que me costó encontrar un buen lugar donde ocultar una mazmorra y justo el día después convocan una reunión.

Se quitó la capucha y se secó el sudor de su frente al mismo tiempo que suspiraba abatido.

—No me esperaba que las mazmorras de nivel 50 no fueran suficiente, y yo usando todos los puntos disponibles antes de irme para prevenir un posible ataque. Si lo llego a saber no lo hago, esta semana que he estado fuera no es suficiente siquiera para que alguien encontrase la entrada. No sé en qué estaba pensando al hacerlo.

Suspiró de nuevo, pero de golpe empezó a reír sin parar.

—Aunque me gustaría ver la cara de quien entrase. Solo pude terminar del todo el primer piso, pero el terreno de los demás es el mismo infierno. Si hay alguien capaz de superar ese enorme desierto y glaciar con una ventisca eterna tiene que ser un monstruo entre monstruos, y eso sin contar el último piso lleno de trampas.

Por fin llegó al río donde se suponía que estaba escondida la entrada de la mazmorra.

—No lo voy a tomar como un desperdicio de puntos. Tal como la dejé puedo centrarme completamente en nuestro objetivo. Si todo sale bien podemos abrir la puerta en un par de meses como mucho.

Con un chasquido de dedos, el río se abrió en dos y él descendió... para no encontrar nada.

—Imposible, la entrada debería estar aquí....

Su cara roja empezó a cambiar hacia el azul al no ser capaz de encontrar la entrada por ningún lado.

—No puede ser... Voy a tener problemas para explicar esto...

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